¿De que crisis en la pelota castrista se habla?, NOVIEMBRE 16, 2011

Por Andrés Pascual (Publicado en Nuevo Acción el 28 de agosto del 2007)

Las cosas en cuanto a la República de Cuba han ido envejeciendo: la tiranía lleva en el poder casi el tiempo que la Cuba republicana; por lo que es difícil hacerle entender a varias generaciones, nacidas bajo la bota opresora, que aquella Cuba fue la que sentó las pautas de la nacionalidad de la Mayor de las Antillas.

“La pelota cubana, caray”; porque una vez hubo pelota cubana. Hoy no…lo que se juega en la Isla es un negocio, cuyo objetivo es encender pasiones enfermizas en cubanos atípicos, que desconocen, con absoluta negligencia e irresponsabilidad, el pasado heroico y glorioso de lo que una vez fue considerado el beisbol más poderoso del área caribeña, detrás del beisbol americano.

No se puede sobrevivir sin pasado histórico; pero, menos, contaminado por una horda que ha pisoteado todos los valores nacionales: sin pasado no hay identidad cultural y sin esta es imposible lograr la identidad nacional, acaso por eso, la caricatura burda y repugnante de canciller de Castro, se dio el lujo de sugerir la entrega de la soberanía individual y la nacionalidad a intereses ajenos a la identidad nacional; por
eso, por el desconocimiento real de la historia de un pueblo que no la posee, no se levantó en un grito generalizado, de Oriente a Occidente, todo el pueblo de una nación que, una vez, llamaron la República de Cuba…

Resulta que El Nuevo Herald le ha dado seguimiento a ciertos cambios en la estructura de la pelota castrista; según el diario, “la pelota cubana está en crisis”.

A lo primero que debe atenerse cualquiera es a que ni la pelota que se juega allá, ni el equipo que representa al castrismo en eventos internacionales son cubanos: Castro es el tirano dictador, a partir de este odioso nombre, “los castristas”, pelota y peloteros…

Una vez apareció un club cubano en la Liga de la Florida, corría 1946 y el club se llamó Havana Cubans; la “novena perteneció a los Senadores de Washington en el Beisbol Organizado.

En 1954, tras el pase de Baltimore a la Liga Americana, por sugerencia del periodista Pedro Galiana, el señor Roberto “Bobby” Maduro se decidió a solicitar para la capital cubana una franquicia dejada vacante en la poderosa Liga Internacional Triple-A; a la
sazón, Maduro poseía los Elefantes del Cienfuegos en “el champion cubano” y la mitad de las acciones del Grand Stadium de La Habana, que es el nombre verdadero y único del parque del Cerro: el nombre del club cubano fue LOS CUBANS (HAVANA) SUGAR KING’S”, o, sencillamente y para cualquier criollo de la época, los Cubans…

Con un contrato de trabajo difícil con los Rojos de Cincinnatti, funcionando como sucursal independiente de aquellos, los Cubans estuvieron durante 6 temporadas y media en la Liga.

¿Qué capital, que logró dos clubes de clasificaciones diferentes en el Beisbol Organizado? Ninguna ciudad ajena a las fronteras de Estados Unidos y Canadá, logró poseer un club de Triple-A; ningún país del área caribeña ha podido ni soñar con semejante empeño; pero La Habana ¡Ay, Dios mío!

En 1959, los Cubans ganaron la Pequeña Serie Mundial ante los Molineros de
Minneapolis y la euforia nacional se generalizó, nadie pensó en aquel momento que las horas del club cubano en el Beisbol Organizado estaban contadas, porque, en julio de 1960, el Departamento de Estado y el Presidente de los Circuitos de Liga Menor, Cristian Herter y Frank Shaugnessy, decretaban la salida de Los Cañeros de la Liga Internacional,
aludiendo inseguridad para los peloteros americanos, medida totalmente justificada ante el creciente odio que comenzaba a sembrar el tirano en la población nacional contra Estados Unidos, que dio al traste con un coach del Rochester herido levemente, además
del shortstop cubano Leonardo Cárdenas, por disparos al aire de milicianos que buscaban sembrar el terror entre los peloteros y el público asistente al estadio, más que festejar una fecha negra de la historia de Cuba..

La franquicia cubana fue reasentada en Jersey City y produjo el ÚNICO pelotero asilado por circunstancias políticas, hasta hoy, en la figura del popular ex-jugador Napoleón Reyes, a la sazón, manager de los Cubans en el circuito.

Cuando, a mediados de los cuarenta el llamado Grupo del Vedado Tennis Club, hombres inteligentes y preparados para tamaño empeño, adquirió al club Alacranes del Almendares de la Liga Cubana de Beisbol Profesional de Invierno, colocaron al equipo en valor de mercado ligamayorista en solo tres años de operaciones.

A finales de los cuarenta (1948), Puerto Rico, Venezuela, Panamá y la Liga Cubana, crearon la Confederación de Beisbol del Caribe en Miami, que dio como resultado la aparición de las Series del Caribe por sugerencia de la representación venezolana,
jugándose la primera en el Cerro en 1949. Los clubes cubanos ganaron 7 de las doce series de la 1era etapa, pero el club boricua Cangrejeros de Santurce fue el mejor con tres trofeos obtenidos.

La Confederación nació con el objetivo de establecer lazos entre el Beisbol Organizado y el Caribe, a partir de la experiencia cubana en este aspecto.

En 1960-61, se jugó el ultimo campeonato profesional de la Liga Cubana, sin refuerzos americanos, ateniéndose a la misma circunstancia que produjo la desaparición de los Cubans: problemas de seguridad para los peloteros americano, era lo que Castro
quería y, aparentemente, la población nacional, ciega voluntariamente, también…

El 17 de febrero de 1961, los Elefantes del Cienfuegos, con Pedro Ramos en el montículo, derrotaron al Almendares 6-1, que utilizó al derecho Orlando Peña; el último juego de la Liga Cubana enterró para siempre el pasatiempo nacional.

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AVERIGUE PRIMERO, COMENTE DESPUÉS

La rutina es perniciosa para la salud de todo y en rutina han convertido los cronistas de hoy la profesión: no enjuician, sino transmiten “informaciones”; incluso órdenes, parece que es un pecado decir que “ese manager tenía que tocar la bola” o que el short estaba tan mal colocado como un pez en el desierto.

De todas las cosas malas de los “hombre de la prensa y el micrófono” que le amargan la existencia al fanático que conozca, es el desinterés por lo histórico lo más llamativo: no saben ni indagan o, es tan poco, que hacen el ridículo cada vez que tratan de ubicar un estado de juego, una jugada, un jugador o cualquier decisión de un manager, sin asegurarse si en los anales del pasatiempo sucedió y cómo se justificó.

Hoy un comentarista cubano de América Tevé, de larga trayectoria ante los micrófonos, se asombró porque Jim Leyland abriría el juego de esta noche con Hunter como “leadfoff” y Cabrera en el segundo turno:

Detroit Tigers
Hitters AB R H RBI BB SO AVG OBP SLG
T Hunter RF 0 0 0 0 0 0 .214 .214 .286
M Cabrera 3B 0 0 0 0 0 0 .182 .250 .455
P Fielder 1B 0 0 0 0 0 0 .273 .385 .364
V Martinez DH 0 0 0 0 0 0 .364 .417 .545
J Peralta LF 0 0 0 0 0 0 .417 .417 .667
A Avila C 0 0 0 0 0 0 .300 .417 .600
O Infante 2B 0 0 0 0 0 0 .100 .182 .100
A Jackson CF 0 0 0 0 0 0 .077 .143 .077
J Iglesias SS

En los anales de las Grandes Ligas, bateadores sluggers han sido colocados como primeros bates muchas veces, o como segundos, algunos porque, por naturaleza (excelente velocidad en bases) lo permitía; otros, porque, al momento del juego (por ejemplo el de Estrellas), estaban en excelente forma, mucho mejor al bate que el resto, aunque no fueran rápidos.

De cualquier forma, colocar a Miguel Cabrera en el 2do en la alineación y a Tori Hunter como primero, obedece a la posibilidad de QUE VAYA UNA VEZ MÁS AL BATE, así de sencillo.

Willie Mays fue utilizado con frecuencia como primero de la Liga Nacional, para que compareciera una vez más, como Miñoso por la Liga Americana; incluso Tony Oliva, en este tipo de juego, actuó como 4to alguna que otra vez.

A continuación, algunos box scores por años de All Stars en que Mays u otros sluggers de probada clase, batearon arriba de la alineación:

ALL STAR 1960:

Starting Lineups

NL All-Stars AL All-Stars

1. Willie Mays CF 1. Minnie Minoso LF

2. Bob Skinner LF 2. Pete Runnels 2B

3. Hank Aaron RF 3. Roger Maris RF

4. Ernie Banks SS 4. Mickey Mantle CF

5. Joe Adcock 1B 5. Bill Skowron 1B

6. Eddie Mathews 3B 6. Yogi Berra C

7. Bill Mazeroski 2B 7. Frank Malzone 3B

8. Del Crandall C 8. Ron Hansen SS

9. Vern Law P 9. Whitey Ford P

ALL STAR 1964:

Starting Lineups

AL All-Stars NL All-Stars

1. Jim Fregosi SS 1. Roberto Clemente RF

2. Tony Oliva RF 2. Dick Groat SS

3. Mickey Mantle CF 3. Billy Williams LF

4. Harmon Killebrew LF 4. Willie Mays CF

5. Bob Allison 1B 5. Orlando Cepeda 1B

6. Brooks Robinson 3B 6. Ken Boyer 3B

7. Bobby Richardson 2B 7. Joe Torre C

8. Elston Howard C 8. Ron Hunt 2B

9. Dean Chance P 9. Don Drysdale

ALL STAR 1965:

Starting Lineups

NL All-Stars AL All-Stars

1. Willie Mays CF 1. Dick McAuliffe SS

2. Hank Aaron RF 2. Brooks Robinson 3B

3. Willie Stargell LF 3. Harmon Killebrew 1B

4. Dick Allen 3B 4. Rocky Colavito RF

5. Joe Torre C 5. Willie Horton LF

6. Ernie Banks 1B 6. Felix Mantilla 2B

7. Pete Rose 2B 7. Vic Davalillo CF

8. Maury Wills SS 8. Earl Battey C

9. Juan Marichal P 9. Milt Pappas P

ALL STAR 1966

Starting Lineups

NL All-Stars AL All-Stars

1. Willie Mays CF 1. Dick McAuliffe SS

2. Hank Aaron RF 2. Brooks Robinson 3B

3. Willie Stargell LF 3. Harmon Killebrew 1B

4. Dick Allen 3B 4. Rocky Colavito RF

5. Joe Torre C 5. Willie Horton LF

6. Ernie Banks 1B 6. Felix Mantilla 2B

7. Pete Rose 2B 7. Vic Davalillo CF

8. Maury Wills SS 8. Earl Battey C

9. Juan Marichal P 9. Milt Pappas P

ALL STAR 1961:

Starting Lineups

NL All-Stars AL All-Stars

1. Maury Wills SS 1. Norm Cash 1B

2. Eddie Mathews 3B 2. Rocky Colavito LF

3. Willie Mays CF 3. Al Kaline RF

4. Orlando Cepeda LF 4. Mickey Mantle CF

5. Roberto Clemente RF 5. John Romano C

6. Bill White 1B 6. Luis Aparicio SS

7. Frank Bolling 2B 7. Johnny Temple 2B

8. Smoky Burgess C 8. Brooks Robinson 3B

9. Bob Purkey P 9. Jim Bunning P

AL All-Stars 1 1 0 0 1 1 0 0 X 4 9 2

ALL STAR 1958:

Starting Lineups

NL All-Stars AL All-Stars

1. Willie Mays CF 1. Nellie Fox 2B

2. Bob Skinner LF 2. Mickey Mantle CF

3. Stan Musial 1B 3. Jackie Jensen RF

4. Hank Aaron RF 4. Bob Cerv LF

5. Ernie Banks SS 5. Bill Skowron 1B

6. Frank Thomas 3B 6. Frank Malzone 3B

7. Bill Mazeroski 2B 7. Gus Triandos C

8. Del Crandall C 8. Luis Aparicio SS

9. Warren Spahn P 9. Bob Turley P

ALL STAR 1966:

Starting Lineups

AL All-Stars NL All-Stars

1. Dick McAuliffe SS 1. Willie Mays CF

2. Al Kaline CF 2. Roberto Clemente RF

3. Frank Robinson LF 3. Hank Aaron LF

4. Tony Oliva RF 4. Willie McCovey 1B

5. Brooks Robinson 3B 5. Ron Santo 3B

6. George Scott 1B 6. Joe Torre C

7. Bill Freehan C 7. Jim Lefebvre 2B

8. Bobby Knoop 2B 8. Leo Cardenas SS

9. Denny McLain P 9. Sandy Koufax P

WILLY MIRANDA O LA MAGIA DEL GUANTE (BeisbólicosAnónimos 2009)

Por Andrés Pascual

Hubo una epoca para los paises del Caribe, interesados en el beisbol, porque lo seguian en sus paises por radio, que “beisbol mayor” era la Liga Invernal Cubana; no existian las transmisiones de las Grandes Ligas por television y, en algunos, tampoco se podia disfrutar de la descripcion y el comentario radial de la Serie Mundial, a traves de la Cabalgata Deportiva Guillete, en las voces de Buck Canel y Felo Ramirez.

Uno de esos paises en los que escuchar las transmisiones de la Liga Cubana era tan obligado como la asistencia a misa de la familia del “gallego” de la esquina, fue la República Dominicana.

Los dominicanos conocian palmo a palmo cada trecho de la carrera por el primer lugar del Almendares, Cienfuegos, Marianao y Habana; conocian a todos los peloteros y sus idolos estaban en esos clubes que, muchos de los que no actuaban en el Beisbol Organizado o en la Liga Mejicana por cuestiones de edad o rendimiento, iban a Dominicana en el verano desde 1951,  año en el que Tiant Tineo y otros entusiastas fundaron el circuito, que muchísimos cubanos contribuyeron a fortalecer, dejando huella fácilmente identificable en el Beisbol Organizado de hoy: Santiago Ulrich, Fermin Guerra, Ray Gavilan, Pedro Formental, Silvio Garcia…ídolos de generaciones anteriores a Vladimir Guerrero, David Ortiz, Tejada, Pedro Martinez…especie de semilla prodiga tambien.

En 1994. invitamos a Juan Marichal a tirar la primera bola del juego inaugural del campeonato de veteranos “Los Amigos”; uno de los clubes era el Almendares, dirigido por Orlando Pena y del que yo era Relaciones Publicas; en un aparte que hice con el inmortal “de verdad” de Republica Dominicana, conversando sobre la pelota invernal, me dijo: “Mi sueño infantil era lanzar para el Almendares…se me quedo por hacer en mi carrera, lamentablemente”.

El Almendares embrujaba mas que “los jonrones brujos de Saguita Hernandez”; por ejemplo, el club mas poderoso en la historia del beisbol cubano dicen que fue un Santa Clara de la década de los 20’s, apodado los Leopardos, con una constelacion de estrellas criollas y americanas de Ligas Negras que “metía miedo”; pero eso a nadie le importa a la hora de consideraciones mas o menos justas; el club grande fue el Almendares de..,DE CUALQUIER ANO, que no por gusto “El que le gane al Almendares se muere”.

Tan grande es el Almendares que; a pesar de que un nuevo equipito color azul pretendio sustituirlo en Cuba; a pesar de que fanáticos que no saben ni que el estadio no es una “obra de la Revolucion”; a pesar de que esos, con la ayuda de Eddy Martin, Roberto Pacheco y Hector Rodriguez desde Cuba o Jorge Ebro, Omar Claro, Armando Fernandez Lima, Marino Martínez y varios más por aqui lo quieren imponer como “el equipo mas famoso de todos los tiempos de  allá”, más que equivocacion una falta de respeto a la tradicion y la historia, la verdad es que, hasta donde yo sé, ningún jugador caribeño que actúe en Grandes Ligas o en los circuitos menores, ha demostrado interés por jugar con Industriales nunca; de hecho, nadie conoce ese team, aunque por estos lares se pone presion como si fuera lo contrario; sin embargo, aun en Puerto Rico, Dominicana, Panamá… mencionan al simbolico alacrán como parte de una historia que navega en las aguas plácidas y seguras de la inmortalidad…

¿Podrian esos equipitos de manigua de la pelota de Castro integrar el firmamentto estelar del beisbol cubano? Antes de responder, sepa que en las cinco causas abiertas y en las que ya no abren por arreglos de juegos con apostadores, siempre ha estado Industriales, en alguna oportunidades sólo ese equipo…despues de esto, considere si sitúa al Duque donde a Luque, Marrero, Cuellar; a German Aguila como a Hector; a Anglada como a Taylor o a German Mesa como a…Willy Miranda.

Junto a Roberto Ortiz, posiblemente sea Willy Miranda el único pelotero cubano cuya personalidad irradió tanto que, al llegar al público, se convirtió en atracción indiscutible, real “angel para la fanaticada”, porque era un jugador preferido de los ninos y jóvenes de durante los cincuentas, por su sonrisa jovial siempre o por su cara de muchacho picaro y simpático en el mejor sentido de la picardía; pero, lo real, fue que jugaba el campo corto como nadie y se enfundaba en la mas venerada y famosa franela cubana de todos los tiempos: el glorioso Alacranes del Almendares.

Willy Miranda si era un mago del guante, calificativo tan pisoteado en estos días que, a cualquier hijo de vecino se lo disparan antes del nombre…

Uno de los olvidados a punta de pistola por los confiscadores de la historia de Cuba con el objetivo de imponer a otros que no los conocen ni en su casa, fue un mago por su sentido de la colocacion; por el alcance increíble que tenía hacia ambos lados; por la velocidad y seguridad hacia adelante; por la forma como fildeaba, de espaldas al plato, batazos en profundidad intermedia; porque fue un verdadero maestro en el fildeo de los rebotes malos,  la jugada más difícil y agresiva en el campo corto, para la que no hay un mínimo de preparacion y por la ejecucion de la doblematanza, con velocidad, sensacionalismo y seguridad ñunicas.

El brazo de Willy Mianda era un verdadero fusil de alto calibre con un aditamente: siempre soltaba la bola, nunca se quedaba con ella por profundo que hubiera fildeado y, nadie lo dude, tal facultad le hacáa alardear en los disparos a primera base.

Con Willy Miranda en el campo corto, por el alcance extraordinario que tenía, por la velocidad y el sentido de la colocacion, había que correr duro de home a primera siempre. Gene Woodling, de los Yanquis de Nueva York, confesó en la anécdota correspondiente a su postalita Bowman (enmarcadas en un televisor, de amplia circulacion en Cuba antes de la tiranía dictatorial), que, en un juego entre Yanquis y Carmelitas de San Luis, una vez en que bateó entre tercera y short, tan duro que ni él mismo vio salir la bola hacia el hueco entre bases, salió corriendo hacia primera confiado en que la bola habia pasado, pero, en fracciones de segundos, Bill Dickey, coach de primera de los Yanquis, le apuraba a gritos porque Willy le partió a la bola, se enredó con ella y disparó a primera…el tiro llegó primero y, segun el jugador, Willy le robó lo que hubiera sido un indiscutible con otro torpedero.

Willy tenía su propio territorio de juego, quiero decir que para que un corredor normal tuviera oportunidad de llegar quieto, la cogida tenía que haber sido encima de la raya de cal, donde fildeaba con más normalidad que tomarse un desayuno cada manana y, desde allá, disparaba.

Como torpedero estelar y regular del club por 10 años, al increíble Willy Miranda le colocaron al lado a varios camareros, por su facultad innata de pelotero, por su intuición e instinto de juego, solo necesitaba un par de encuentros para coordinar perfectamente el trabajo con el compañero en la mancuerna de la doblematanza: Bob Yong, Forrest Jacobs, John McKay, Tony Taylor…yo recuerdo a Taylor y dudo que hubiera podido combinar con alguien mejor; admito la igualdad de otra combinacion; pero no la superioridad.

Aunque muchos fanaticos y gente de prensa que vieron más de 20 años aquella pelota, dicen que la de Bob Young fue fabulosa, yo no la vi y el crédito lo doy hasta donde escribí.

Siempre se emplea un argumento desde la trinchera del detractor, por regla general poco incisivo en los vericuetos del beisbol, para disminuir la personalidad de Willy, basado en su pobre bateo, lo que fue verdad; pero se debería atender a ciertos argumentos, más de 45 anos despues de su retiro, tiempo que la pelota no ha detenido su curso y los alrededor de los 10 últimos de visible decadencia y debilidad del juego en sentido general.

Cuando se hable del pobre bateo de Willy y varios y de otros, que no destacaron por émulos de Ted Williams en Cuba, durante los cincuentas y más atras, se debe tener en cuenta que jugaban en la fortísima Liga Cubana, pitcheo algo menos que la Liga Grande de ayer, por tanto, superior al de muchos clubes de estas dicen que Mayores hoy; pero, a medida que comenzaba a cumplirse el itinerario del Beisbol Organizado de aquella época para un pelotero, se enfrentaba un pitcheo, aun en Ligas Menores, que, por la inteligencia de los pitchers, el caudal de sus recursos y el control más absoluto de la zona de strike, se puede catalogar de calvario deportivo el oponérseles desde el plato.

Ni sonar con esa base por bolas administrada por el relevista que concluye el juego de la forma más bochornosa posible para su equipo, que se ha convertido en rutina viciosa, ni con una recta que se va a la zona mala porque no tiene control y, porque no la ven ni curva ni recta estos narradores poco duchos en el meollo del pitcheo, que es identificar el tipo de lanzamiento, casi siempre le llaman “breaking ball”, que en español significa “rompimiento”, forma por la que, como no saben identificarlo, lo nombran.

Poco se puede esperar hoy cuando ni los peloteros saben a qué lanzamiento le dieron…Pero en la epoca de Willy Miranda, las Mayores lo eran de verdad y el picheo se llamaba control y esos lanzamientos, que quieren pasar por “brujos”, que aprende a tirar un pitcher entre más de 200, los tiraba cualquiera en ese nivel con control y total dominio del mismo antes de que Bill James, Roger Clemens, Barry Bonds o Alex Rodriguez “inventaran el juego”.

Willy paso por la Liga Cubana como un bateador pobre; pero no invalido, alguna que otra vez bateo .300, otra .290 .280 y asi…

En el circuito unionista amateur; mientras jugaba para el Telefonos, pelota en que el pitcheo era muy superior al del castrismo, el sensacional torpedero logró integrar el equipo Cuba que asistio a los juegos Centroamericanos de 1946, por un magnifico .355; en sus tres años de aficionado, logró un promedio de por vida de .315.

Pero no era un buen bateador y la pregunta que se debe hacer todo el que cuestione o pretenda comparar al oriental con los neófitos de hoy, sobre todo de la Cuba de hoy, debe ser, ¿Qué haría este jugador quien, bateando como lo hacía, pudo jugar nueve años en unas Grandes Ligas que lo eran de verdad y, sin dudas, mucho más fuertes y mejores que hoy? ¿Que tenía en su juego, que los Yanquis de Nueva York se decidieron a contratarlo como apoyo del inmortal Phil Rizzuto?

Esto que voy a contar nos lo dijo a Pedro Ramos, a Orlando Peña y a mi, el diminituto Scooter, gran torpedero yanqui, a una pregunta mía en Fort Lauderdale hace varios anos: cuando le pregunté cómo era Willy haciendo doblematanzas, basado en una historia que corría en Cuba, en que contaban que el innmortal de los Yanquis, en algun momento, había sugerido que el cubano demoraba la bola en la jugada, nos dijo: “No, nunca dije eso, si yo hubiera hecho no solo dobleplays como Willy, sino tenido su juego en defensa general como él, yo hubiera sido no solo el mejor fildeador de la posicion de todos los tiempos, sino el mejor en sentido completo; nadie fue, ni es como Willy Miranda, porque no fildeaba; sino que daba recitales…”

Pero en 1995 “importamos”, para que huciera el lanzamiento inaugural del campeonato Los Amigos a Luis Aparicio, segun Fausto Miranda, legendario cronista deportivo cubano y hermano de Willy, fallecido en el 2006, “lo mejor de la era moderna del campo corto” y Aparicio, que nada debe porque nada toma prestado, a una pregunta del fallecido locutor deportivo Sarvelio del Valle con relacion al fildeo de Willy, dijo: “…se podía fildear donde lo hacía; pero les aseguro que pocos podían tirar desde donde disparaba…”.

Willy Miranda cubrió las dos últimas entradas del no hit no run que le lanzó Hoyt Wilhelm a los Yanquis en 1958, peticion expresa del serpentinero al director Paul Richard.

Llegó al profesionalismo por la vía del Almendares en 1948-49, con los Azules se mantuvo hasta la campaáa 1958-59, que lo cambiaron al Habana; en Grandes Ligas Washington, Medias Blancas de Chicago, Carmelitas de San Luis, Yanquis de Nueva York y Orioles de Baltimore disfrutaron del juego seguro y sensacional del cubano en el campo corto.

Nació en Velazco, provincia Oriente, el 24 de mayo de 1926, falleció a los 70 años en Baltimore el el 7 de septiembre de 1996.

En 1995, en casa de Fausto, me dijo:  “Viajo a Cuba la semana próxima, no me siento bien y quiero ver la tumba de mis padres…” Cuando regresó, nos encontramos en el terreno de Hialeah que tenía por sede Los Amigos y me dijo, llorando: “Estuve en el Crip -edificio donde residían muchos jugadores y personal de prensa de la Liga Cubana, de lujo y detras del leftfield del Estadio del Cerro, Willy residió allí-, a ver mi apartamento, con el pulmón a cuestas, casi me caigo, porque el tipo, un negro grande como de 6’2, me dijo: “coño tú eres Willy, te lo estoy cuidando, -No, le riposté, es suyo, que no se lo quite nadie, y me tuve que quedar a comer con el individuo”.

Willy Miranda, trabajador de la oficina de la ciudad de Baltimore, enfermó de los pulmones porque respiró humo ayudando a salvar a una familia pobre, cuya casa se incendió en un suburbio de la ciudad donde residia, entonces lo agredió el cruel enfisema pulmonar, que no solo le obligó a moverse por siempre con un respirador artificial; sino que le arrancó su valiosa vida,

EL JUEGO QUE CUBA NO PUDO GANARLE A CANÓNICO EN 1941

Por Andrés Pascual (reciclado elTubeyero22, mayo 2011)

El beisbol amateur cubano era fuerte, lo mismo en la Liga Nacional, adscrita a la Unión Atlética, que en el circuito militar de la Inter Fuerzas Armadas; sin embargo, los mejores jugadores cubanos actuaban profesionalmente, incluidos los negros: ni Bragaña, ni Dihigo, ni Santos Amaro, ni Roberto Ortiz ni, para 1941, Tomás de la Cruz, Fermín Guerra, Jorge Comellas ni Silvio García podían integrar el equipo que defendía el pabellón tricolor. Aun así, los antillanos se ganaron la etiqueta de “poderoso equipo a derrotar”.

En los amateurs jugaban buenos peloteros; sin embargo, a partir del salto al beisbol rentado de Napoleón Reyes, al que siguieron la mayoría de sus estrellas, el amateurismo vio descender el nivel de juego del circuito y, con este, el de la asistencia a los estadios.

En Cuba ocurrió algo curioso y a la inversa con respecto a Estados Unidos: mientras Jackie Robinson y los peloteros negros hicieron más llamativo al Beisbol Organizado, en la Isla fueron los blancos del amateurismo quienes se encargaron de llenar el Estadio del Cerro y de fortalecer a la Liga Invernal que, nadie lo dude, navegaba en un mar de dudas con respecto a su futuro.

Si los jugadores amateurs, todos blancos, no saltan, la Liga Cubana se hubiera acabado por desinterés manifiesto y por anemia económica.

En 1941 se jugó la 4ta. Serie Mundial de Beisbol Amateur en el estadio Cervecería La Tropical, como siempre, el gran favorito era el team cubano, que lo basaba en un concepto superior del sentido del juego quecel resto, en su velocidad, defensa y en que disponían de una rotació de pitcheo muy pareja para la competencia de corta duración.

La escasez de pitchers de puntería contrarios, capaces de hacer una labor ganadora o decente, se manifestó cuando Venezuela derrotó a Cuba en el último juego de la Serie, Daniel Canónico en el balk y score de 4-1; entonces propusieron dejar el torneo empatado con los antillanos; porque “no tenemos pitcheo disponible”, a lo que Cuba respondió con la petición al Comité Organizador de celebrar el desempate tres días después. para que el Chino pudiera regresar a la lomita.

Más que actitud de “sportsmanship”, era la confianza en la victoria y los deseos de matar a palos al pitcher “con muy poco en la bola” que los había humillado.

El juego se calendarizó para la tarde del 22 de octubre de 1941, “El Premier” Conrado Marrero y Daniel Canónico (foto ambos aquella tarde) en las trincheras de cada novena.

Cuba perdió el juego y la Serie cuando los visitantes facturaron un rally de 3 en el primer episodio, que incluyó un costoso error de Segundo “El Guajiro” Rodríguez en el centro, bueno para dos anotaciones, que hubieran sido suficientes: Pérez Colmenares abrió con boleto y Romero Petit elevó al jardín izquierdo; con un out, Benitez también recibió transferencia, entonces Chucho Ramos bateó línea de hit al centro que el Guajiro Rodríguez dejó que siguiera “como Pedro por su casa”, anotando los dos corredores embasados y llegando el bateador-corredor a tercera, desde donde anotó por texas-leaguer de Casanova al central.

Lo demás se sabe, los cubanos pudieron anotarle una al Chino en el noveno, que transitó toda la ruta con más velocidad en sus envíos, con más control y más confianza, si cabe, que lo demostrado antes.

Un mar de gente paseó por el legendario terreno al pitcher vencedor que, con esa victoria, demostró que en el juego de pelota no hay invencibles ni enemigos pequeños.

DE CUANDO EL BEISBOL ERA COSA DE HOMBRES (Ayón, Morejón, Ron y Castaño)

Por Ron Camacho, (foto con Moi en Puebla) leyenda del beisbol mexicano

DANIEL MOREJON

Cierto día, estando nosotros jugando en CDMX contra el México, descansábamos en el espacioso y elegante Lobby del Hotel Regis, Tony Castaño, nuestro manager, Nazario Moreno, Gerente de viajes y Coach de primera base, Oscar Rodriguez, Andrés Ayón, Miguel Sotelo y yo, platicábamos de todo, del juego de pelota, de los jugadores de otros equipos, de las comidas en los restaurants, de la ropa de el Palacio de Hierro, en fin, pasábamos el tiempo antes de irnos al Parque del Seguro Social, de pronto, por las bocinas instaladas en los rincones del Lobby: “A Tony Castaño, tiene llamada de larga distancia de Miami”, – “Soy yo, chico, ¿Quién será?”

“Fidel no puede ser, porque te hablan de Florida, jajajaja”, le dijo sonriendo Oscar. “Dame acá”, le dijo al empleado del hotel, quitándole el teléfono de la mano.

“Quién me habla”… “Hey, Tony, soy Ultus Alvarez y me dejaron libre los Reds, quisiera ver la posibilidad de jugar en México contigo en Puebla”.

“Mira chico, me interesa tu presencia en nuestro equipo, déjame hablar con Budib, nuestro Presidente; colgó y se volvió con nosotros a sentarse en el sillón forrado de cuero café.

“¿Qué pasó Tony, vienes muy pensativo, tienes problemas en casa?,  “No, no, era un jugador cubano, a quien dejaron libre los Cincinnati Reds y desea venir”…

“Y quién es”, le dijo Oscar Rodriguez. “Ultus Alvarez”… “puta madre, con ése nombrecito ni a la calle saldría jajajaja”… agregó el boricua.

“Si está sano nos puede ayudar, cuando lo vi por primera vez hace como unos tres años, era un brillante prospecto de ésa organización, todo lo hacía bien, pero bueno, le ha de haber caído el Tango Así es la Vida y ya no les interesa”…

“Oye Tony y donde lo vas a poner, éste cabrón de Oscar está metiendo palos, Toledo igual, Urías arriba de .300, “Cañitas” arriba de .300 y Cardenal igual”, le comenté muy serio, “Hay chico, aquí, nadie sabe qué pasará, siempre hará falta alguien”.

“Pues si, además es un extranjero y tienes que botar a alguien”… “Veremos cómo saldremos de éstos juegos contra el México; escuchaba la plática Rudy Sandoval y le dijo a Castaño, “Tony ya sé donde puedes colocar al nuevo jugador que vendrá”… ¿Dónde chico? … “Arriba de una torre del alumbrado” jajajajajaja, todos soltamos una carcajada, hasta Castaño se rió y movió la cabeza de un lado a otro, la virtud de nuestro Manager era que sabía escuchar a todos nosotros, afuera y dentro del terreno, si no, miren ustedes.

En Monterrey, en la loma de lanzadores, reunió al infield, la situación era la siguiente: juego ganando nosotros 4 a 3, corredores en segunda y primera base, dos outs cierre del noveno y último inning y Alonso Perry bateando, nuestro lanzador era Jiqui Moreno,

“Me siento bien todavía”, le dijo, entonces Zacatillo le dice a Tony enfrente de todos nosotros, ”Viejo, trae al zurdo Mariscal, que a él le den el palo”; el viejo no lo pensó mucho, cuando se dio cuenta que Moi, Fitch, Sandoval y yo asentamos con la cabeza, que estábamos de acuerdo, le dijo “Dame la bola”. “Okey viejo”, de inmediato levantó el brazo izquierdo, indicándole al umpire que quería al zurdo, el resultado de la estrategia fue que el zurdo de Cananea liquidó al poderoso bateador en cuatro lanzamientos quemantes, rectas muy rápidas y por el centro, lo ponchó y Jiqui salió de la caseta a abrazar al zurdo.

“Hey Zacate, gracias, fue un gran cambio, no me los hagas muy seguido, porque me van a correr”, le dijo Castaño, “Oye viejo, no es mi estilo, no me gusta tumbar managers, lo hice con la mejor intención del mundo, además, aquí, somos una gran familia”.

Los juegos contra el México, resultaron muy cerrados y casi todos se decidieron en las últimas entradas, Ayón se sublimó y lanzó un excelente juego de 4 hits con solo dos carreras, producidas por un Jonrón de Harry Simpson con uno en las bases en el octavo inning, en ése juego lanzaba por los Diablos Ramón Arano a quien le caímos en la apertura de la octava con cuatro grandes carreras, pues estábamos empatados a cero, le habíamos bateado cinco hits aislados y había pasado por la “piedra” a 10 de nosotros, sin duda los fanáticos en las gradas estaban viendo a dos de los mejores lanzadores de la Liga, enseñando su enorme calidad, la asistencia era de lo mejor, había cerca de 15 mil fanáticos, incluyendo a la leal porra de Puebla, que nunca cesaron de impulsar a su equipo y a gritarles a la brava porra del México, quienes desde que llegamos nos empezaron a gritar y a meterse con los fanáticos que habían llegado de Puebla en camiones, sentados arriba de nuestro dug out de primera base.

La fiesta la inició Cardenal con línea silbante al izquierdo para un doblete, llegó apurado a segunda, porque el outfielder malabareó la pelota, Fitch tocó la bola y avanzó a tercera, con un out, el manager Tomas Herrera cerró el infield, venía Oscar al bat, el manager escarlata pide tiempo y entra a ver al Veracruzano: “Oye, tienes que fajarte con él, siguen Ronnie y Moi, nada fácil a Oscar, oblígalo a batear por abajo”, salió el Sargento metralla del campo; mientras, los Poblanos estaban haciendo mucho ruido con sus grandes matracas en las gradas, le lanzó tan difícil a nuestro bateador que le dio la base, cuando me encaminé a la caja de bateo, Arano se empezó a meter conmigo, “Apúrate cabezón, que te voy a pasar por el mollejón, anda entra”, yo me sonreí y le grité”. Esos gritos no son de valentía, son de nervios, pinchi Arano culón” la porra del México se dio cuenta del intercambio de palabras y me empezaron a gritar y la porra de nosotros empezó también a meterse con ellos, total, un ambientazo de los grandes que brindan los fanáticos cuando existe la pasión y la entrega, me metí a la caja de bateo y me dominó en fly al short stop, 2 outs y Moi al bat.

Al primer lanzamiento Arano lo golpea y se complican las cosas, sigue Morejón y trae tres con doblete al centro, por cierto, el batazo tapó al Diablo Montoya, que tiró a segunda base, llegando de aire, un gran tiro pero no pudieron sacar al cubano, enseguida Sandoval fue pasado intencionalmente, pero Ayón batea sencillo flojo arriba de la cabeza del segunda base y anota Morejón la cuarta carrera, Cardenal es dominado en fly al central y nos vamos arriba 4 a 0.

Con Ayón intransitable, vienen los Diablos y encienden a la porra roja cuando Leo Rodriguez batea un doble y el “Petacas” Simpson le da jonrón, 4 a 2 sin out, ¡tiempo!, dice nuestro manager y se acerca a la loma y allá vamos todos, “vengo a decirte que estos tres outs que faltan los vas a sacar, así que que no hay relevo

Ayón no dijo nada y se le quedó miranddo al viejo fijamente, “Que chingados esperas, saca la casta cabrón”, le dije molesto, “Fíjense ahora, quien es Andrés Ayón”

Becerril Fernández elevó muy profundo al jardín derecho, el Avestruz Rivera vio pasar los tres strikes y el tercer ý último out del juego, Agustín Enríquez, elevó corto al primera base Ronnie Camacho y el juego ya era historia.

“Señor Ayón, ¿qué le dijo a Ronnie en la loma, después del jonrón de Simpson?” Le preguntó Sonny Alarcón.

“Que se fijara quien era Ayón en los últimos tres outs del juego, la verdad, él estaba molesto y yo más”.
“Ganamos cuando Arano golpeó a Moi… Morejón con gente en las bases es el mejor”, CASTAÑO.

“Ese equipo de Puebla es muy bueno….Pero nosotros somos los mejores…”, TOMAS HERRERA…

NOMBRES, RECORDS Y LIBRACOS

Por Andrés Pascual

LA RESPUESTA.- En su famoso libro anual “The Handbook”, Bill James dice este fin de año que entre los activos hay ocho que deben llegar a Cooperstown: Albert Pujols, Alex Rodríguez, Vladimir Guerrero, Derek Jeter, Ichiro Suzuki, Chipper Jones, Iván Rodríguez y Mariano Rivera. Todavía añade dos más de quienes opina que “están muy cerca”, Jim Thome y Todd Helton y concluye: “Todos los otros deberán seguir acumulando méritos”.

Antes, hablo de cuando “los perros podían amarrarse con longanizas”, para poder entrar a Cooperstown (no optar por siempre jamás hasta que a la mayoría de los cegatos de la Asociación de Escritores, o a una buena parte del Comité de Veteranos se les ocurriera), ciertas marcas personales eran un pasaporte directo al Salón de la Fama, hoy, igual que ha cambiado el beisbol, el jugador y la moral general, por supuesto que no pueden quedar los patrones históricos como dignos de considerarse a la hora de elegir al recinto.

El párrafo que encabeza este material fue tomado de Beisbol 007 y pertenece al cronista y narrador venezolano de amplia trayectoria, Juan Vené.

Si nos atuviéramos a lo que sugiere Bill James, una verdadera autoridad en asuntos de beisbol, en el libro The Handbook, la visión acerca de los méritos para entrar a Cooperstown ha cambiado tanto como el resto del juego para mal: batear 500 jonrones parece cuestionable, una vez que se hace con 600, como ocurre con Jim Thome, porque, según el libraco, “esta muy cerca”, que no es igual a “está adentro”, que debería ser el tratamiento y significa seguridad en el escalafón; sucede con uno de los mejores artilleros de los últimos 20 años y hablo de Todd Helton. Estos dos hombres son inmortales por mucho que James evite decirlo.

Para mí Vladimir Guerrero es un candidato de garantía absoluta a Cooperstown; sin embargo, no tiene 3,000 hits ni 500 jonrones, lo que mantiene como metas muy difíciles de lograr, porque no dependen solo de los batazos que pueda dar, en un momento en que baja la curva de rendimiento ofensivo aceleradamente por la edad y por la frecuencia de las lesiones.

De acuerdo al novísimo criterio de Bill James, posiblemente ni Mel Ott ni Hank Greenberg ni Ralph Kiner estuvieran ni, quizás, Lou Boudreau ni Jimmy Botomley ni…Mickey Mantle, entonces, ¿Qué es un Hall of Famer para este señor?

¿Cuál es la razón que justifica que comentaristas y escritores del juego hablen tan inapropiadamente, como el autor de “The Handbook”, sobre ciertos asuntos en los últimos tiempos? Al modo mío de ver las cosas, la única que existe son los intereses personales de cualquier índole,  ¿Lo “políticamente correcto” aplicado al caso? Puede ser, pero desafortunado a la hora de imponer popularmente criterios que pueden lesionar la moral del juego, su historia y su influencia en la fanaticada.

Bill James, por su influencia como personalidad en estos asuntos, traza la ruta irregular para que Alex Rodríguez se convierta en inquilino de un recinto que no soporta, decentemente, su presencia ni de visita.

Al asumir esta responsabilidad de defensa de lo indefendible, se convierte en el primero que le abre las puertas a una generación que escarnió al juego y que puso en tela de juicio a todos los peloteros de los últimos 20 años.

The Handbook de fin de año acaba de cerrar el capitulo de respeto que siempre adornó a Bill James para convertirlo en un vulgar cabildero de la peligrosa y amoral era del esteroide.

Si este compromiso para “beatificar” el mayor peligro contra su credibilidad en 92 años, no tiene detrás alguna fuerza motriz interesada, entonces el autor se está volviendo loco.

 

AGOSTO 20, 2011, Yankee Stadium y la mistica perdida

Por Andrés Pascual
Lo místico se relaciona con lo esencialmente religioso, una de las dos corrientes de la poesía renacentista; la otra, lo lírico: el místico Fray Luis de León, el del poema bello y sabio “Vida Retirada”.  En su concepción más populachera, místico puede tener algo que lo haga interesante en carácter casi misterioso y hasta ocultista.

Mi hijo Sergio, que no ha visto jugadores de los Yanquis más allá de Jeter, Alex
Rodríguez o Posada, pero que es un yanquista rabioso, visitó varias veces el demolido y original “Yanqui Estadio” y ha estado otras tantas en el nuevo y monumental que “el dinero de los Steinbrenner construyó”.

Sin embargo, a pesar de que no lee sobre los Yanquis que “sí lo fueron de verdad”,
como le he sugerido, me dijo algo hace poco que me puso a pensar y dio origen a
este trabajo: “…muy bonito, muy amplio, muy cómodo, pero le faltan los fantasmas…”

Es que hay una gran diferencia entre los dos parques: una visita al nuevo estadio no puede revivir la grandeza histórica del club más grande del deporte profesional americano; la sensación esotérica, el sueño con fantasmas agradables de la infancia, la juventud…concluyó por obra y gracia de la influencia del tiempo actual: “aquí pudo haber estado parado Babe Ruth”; o “tal vez por allá abordaron un taxi juntos Yogi, The Mick, Billy y Whitey…”

Esa mística, nostalgia de épocas, es lo que no se puede reasentar en la nueva casa de los Mulos de factura reciente; por lo que, desde el día de su inauguración, falta en el Bronx.

En Yanqui Estadio, porque solamente hubo uno, cobraban vida las hazañas de los
jugadores inolvidables; allí escribieron una parte importante de la historia del beisbol Ruth, Gehrig, Lazzery, Dimaggio, Mantle, Lefty Gómez, Bill Dickey, Tommy Heinrich, Wayte Hoyt…el juego perfecto de Larsen fue allí y la atrapada de Amorós que ayudó al Brooklin a ganar la Serie Mundial de 1955 también.

¿Cuántos momentos inolvidables, verdaderamente estelares para el pasatiempo, encerraba ese castillo?

Tampoco habrá otro Robinson, otro Joe Louis, otro Marciano…que peleen en el nuevo parque.

La farsa del boricua Miguel Coto y un estudiante para Rabí, Yuri Foreman, el intento por traer otra vez el boxeo al parque de pelota no es una celebración al “hijo pródigo”, que se concibió en 1925 gracias a que el promotor Tex Rickert logró convencer al Coronel Jack Ruppert, entonces dueño de la gran franquicia, para presentar boxeo de primer nivel en la instalación; reeditar el acontecimiento exitoso de décadas pasadas en el nuevo complejo fue, más que un fracaso, una profanación.

El nuevo Yanqui Estadio tiene que hacer sus propios fantasmas; elaborar su mística
y echar a girar su propia rueda de la historia, para lo que necesitan tanto tiempo como poco de vida nos queda a muchos para verlo.

La mística, los viejos y buenos fantasmas no se pueden trasladar de morada. Los
Yanquis enterraron su historia en el viejo parque para siempre.

La nueva leyenda la iniciaron con el pie izquierdo, a través del capítulo negro de
que su mejor jugador es convicto de uno de los delitos más bochornosos y peligrosos para el beisbol de todos los tiempos: los esteroides; arrancaron mal y por la vía equivocada.

Al nuevo estadio deberían cambiarle el nombre, estos ni los Yanquis son…el mercantilismo asesinó la pasión, por lo que, cualquier intento de sobrevivir al severo juicio de quien no perdona errores, la historia, podría ser un fracaso; el tiempo dirá.