DE CUANDO EL BEISBOL ERA COSA DE HOMBRES (Ayón, Morejón, Ron y Castaño)

Por Ron Camacho, (foto con Moi en Puebla) leyenda del beisbol mexicano

DANIEL MOREJON

Cierto día, estando nosotros jugando en CDMX contra el México, descansábamos en el espacioso y elegante Lobby del Hotel Regis, Tony Castaño, nuestro manager, Nazario Moreno, Gerente de viajes y Coach de primera base, Oscar Rodriguez, Andrés Ayón, Miguel Sotelo y yo, platicábamos de todo, del juego de pelota, de los jugadores de otros equipos, de las comidas en los restaurants, de la ropa de el Palacio de Hierro, en fin, pasábamos el tiempo antes de irnos al Parque del Seguro Social, de pronto, por las bocinas instaladas en los rincones del Lobby: “A Tony Castaño, tiene llamada de larga distancia de Miami”, – “Soy yo, chico, ¿Quién será?”

“Fidel no puede ser, porque te hablan de Florida, jajajaja”, le dijo sonriendo Oscar. “Dame acá”, le dijo al empleado del hotel, quitándole el teléfono de la mano.

“Quién me habla”… “Hey, Tony, soy Ultus Alvarez y me dejaron libre los Reds, quisiera ver la posibilidad de jugar en México contigo en Puebla”.

“Mira chico, me interesa tu presencia en nuestro equipo, déjame hablar con Budib, nuestro Presidente; colgó y se volvió con nosotros a sentarse en el sillón forrado de cuero café.

“¿Qué pasó Tony, vienes muy pensativo, tienes problemas en casa?,  “No, no, era un jugador cubano, a quien dejaron libre los Cincinnati Reds y desea venir”…

“Y quién es”, le dijo Oscar Rodriguez. “Ultus Alvarez”… “puta madre, con ése nombrecito ni a la calle saldría jajajaja”… agregó el boricua.

“Si está sano nos puede ayudar, cuando lo vi por primera vez hace como unos tres años, era un brillante prospecto de ésa organización, todo lo hacía bien, pero bueno, le ha de haber caído el Tango Así es la Vida y ya no les interesa”…

“Oye Tony y donde lo vas a poner, éste cabrón de Oscar está metiendo palos, Toledo igual, Urías arriba de .300, “Cañitas” arriba de .300 y Cardenal igual”, le comenté muy serio, “Hay chico, aquí, nadie sabe qué pasará, siempre hará falta alguien”.

“Pues si, además es un extranjero y tienes que botar a alguien”… “Veremos cómo saldremos de éstos juegos contra el México; escuchaba la plática Rudy Sandoval y le dijo a Castaño, “Tony ya sé donde puedes colocar al nuevo jugador que vendrá”… ¿Dónde chico? … “Arriba de una torre del alumbrado” jajajajajaja, todos soltamos una carcajada, hasta Castaño se rió y movió la cabeza de un lado a otro, la virtud de nuestro Manager era que sabía escuchar a todos nosotros, afuera y dentro del terreno, si no, miren ustedes.

En Monterrey, en la loma de lanzadores, reunió al infield, la situación era la siguiente: juego ganando nosotros 4 a 3, corredores en segunda y primera base, dos outs cierre del noveno y último inning y Alonso Perry bateando, nuestro lanzador era Jiqui Moreno,

“Me siento bien todavía”, le dijo, entonces Zacatillo le dice a Tony enfrente de todos nosotros, ”Viejo, trae al zurdo Mariscal, que a él le den el palo”; el viejo no lo pensó mucho, cuando se dio cuenta que Moi, Fitch, Sandoval y yo asentamos con la cabeza, que estábamos de acuerdo, le dijo “Dame la bola”. “Okey viejo”, de inmediato levantó el brazo izquierdo, indicándole al umpire que quería al zurdo, el resultado de la estrategia fue que el zurdo de Cananea liquidó al poderoso bateador en cuatro lanzamientos quemantes, rectas muy rápidas y por el centro, lo ponchó y Jiqui salió de la caseta a abrazar al zurdo.

“Hey Zacate, gracias, fue un gran cambio, no me los hagas muy seguido, porque me van a correr”, le dijo Castaño, “Oye viejo, no es mi estilo, no me gusta tumbar managers, lo hice con la mejor intención del mundo, además, aquí, somos una gran familia”.

Los juegos contra el México, resultaron muy cerrados y casi todos se decidieron en las últimas entradas, Ayón se sublimó y lanzó un excelente juego de 4 hits con solo dos carreras, producidas por un Jonrón de Harry Simpson con uno en las bases en el octavo inning, en ése juego lanzaba por los Diablos Ramón Arano a quien le caímos en la apertura de la octava con cuatro grandes carreras, pues estábamos empatados a cero, le habíamos bateado cinco hits aislados y había pasado por la “piedra” a 10 de nosotros, sin duda los fanáticos en las gradas estaban viendo a dos de los mejores lanzadores de la Liga, enseñando su enorme calidad, la asistencia era de lo mejor, había cerca de 15 mil fanáticos, incluyendo a la leal porra de Puebla, que nunca cesaron de impulsar a su equipo y a gritarles a la brava porra del México, quienes desde que llegamos nos empezaron a gritar y a meterse con los fanáticos que habían llegado de Puebla en camiones, sentados arriba de nuestro dug out de primera base.

La fiesta la inició Cardenal con línea silbante al izquierdo para un doblete, llegó apurado a segunda, porque el outfielder malabareó la pelota, Fitch tocó la bola y avanzó a tercera, con un out, el manager Tomas Herrera cerró el infield, venía Oscar al bat, el manager escarlata pide tiempo y entra a ver al Veracruzano: “Oye, tienes que fajarte con él, siguen Ronnie y Moi, nada fácil a Oscar, oblígalo a batear por abajo”, salió el Sargento metralla del campo; mientras, los Poblanos estaban haciendo mucho ruido con sus grandes matracas en las gradas, le lanzó tan difícil a nuestro bateador que le dio la base, cuando me encaminé a la caja de bateo, Arano se empezó a meter conmigo, “Apúrate cabezón, que te voy a pasar por el mollejón, anda entra”, yo me sonreí y le grité”. Esos gritos no son de valentía, son de nervios, pinchi Arano culón” la porra del México se dio cuenta del intercambio de palabras y me empezaron a gritar y la porra de nosotros empezó también a meterse con ellos, total, un ambientazo de los grandes que brindan los fanáticos cuando existe la pasión y la entrega, me metí a la caja de bateo y me dominó en fly al short stop, 2 outs y Moi al bat.

Al primer lanzamiento Arano lo golpea y se complican las cosas, sigue Morejón y trae tres con doblete al centro, por cierto, el batazo tapó al Diablo Montoya, que tiró a segunda base, llegando de aire, un gran tiro pero no pudieron sacar al cubano, enseguida Sandoval fue pasado intencionalmente, pero Ayón batea sencillo flojo arriba de la cabeza del segunda base y anota Morejón la cuarta carrera, Cardenal es dominado en fly al central y nos vamos arriba 4 a 0.

Con Ayón intransitable, vienen los Diablos y encienden a la porra roja cuando Leo Rodriguez batea un doble y el “Petacas” Simpson le da jonrón, 4 a 2 sin out, ¡tiempo!, dice nuestro manager y se acerca a la loma y allá vamos todos, “vengo a decirte que estos tres outs que faltan los vas a sacar, así que que no hay relevo

Ayón no dijo nada y se le quedó miranddo al viejo fijamente, “Que chingados esperas, saca la casta cabrón”, le dije molesto, “Fíjense ahora, quien es Andrés Ayón”

Becerril Fernández elevó muy profundo al jardín derecho, el Avestruz Rivera vio pasar los tres strikes y el tercer ý último out del juego, Agustín Enríquez, elevó corto al primera base Ronnie Camacho y el juego ya era historia.

“Señor Ayón, ¿qué le dijo a Ronnie en la loma, después del jonrón de Simpson?” Le preguntó Sonny Alarcón.

“Que se fijara quien era Ayón en los últimos tres outs del juego, la verdad, él estaba molesto y yo más”.
“Ganamos cuando Arano golpeó a Moi… Morejón con gente en las bases es el mejor”, CASTAÑO.

“Ese equipo de Puebla es muy bueno….Pero nosotros somos los mejores…”, TOMAS HERRERA…

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NOMBRES, RECORDS Y LIBRACOS

Por Andrés Pascual

LA RESPUESTA.- En su famoso libro anual “The Handbook”, Bill James dice este fin de año que entre los activos hay ocho que deben llegar a Cooperstown: Albert Pujols, Alex Rodríguez, Vladimir Guerrero, Derek Jeter, Ichiro Suzuki, Chipper Jones, Iván Rodríguez y Mariano Rivera. Todavía añade dos más de quienes opina que “están muy cerca”, Jim Thome y Todd Helton y concluye: “Todos los otros deberán seguir acumulando méritos”.

Antes, hablo de cuando “los perros podían amarrarse con longanizas”, para poder entrar a Cooperstown (no optar por siempre jamás hasta que a la mayoría de los cegatos de la Asociación de Escritores, o a una buena parte del Comité de Veteranos se les ocurriera), ciertas marcas personales eran un pasaporte directo al Salón de la Fama, hoy, igual que ha cambiado el beisbol, el jugador y la moral general, por supuesto que no pueden quedar los patrones históricos como dignos de considerarse a la hora de elegir al recinto.

El párrafo que encabeza este material fue tomado de Beisbol 007 y pertenece al cronista y narrador venezolano de amplia trayectoria, Juan Vené.

Si nos atuviéramos a lo que sugiere Bill James, una verdadera autoridad en asuntos de beisbol, en el libro The Handbook, la visión acerca de los méritos para entrar a Cooperstown ha cambiado tanto como el resto del juego para mal: batear 500 jonrones parece cuestionable, una vez que se hace con 600, como ocurre con Jim Thome, porque, según el libraco, “esta muy cerca”, que no es igual a “está adentro”, que debería ser el tratamiento y significa seguridad en el escalafón; sucede con uno de los mejores artilleros de los últimos 20 años y hablo de Todd Helton. Estos dos hombres son inmortales por mucho que James evite decirlo.

Para mí Vladimir Guerrero es un candidato de garantía absoluta a Cooperstown; sin embargo, no tiene 3,000 hits ni 500 jonrones, lo que mantiene como metas muy difíciles de lograr, porque no dependen solo de los batazos que pueda dar, en un momento en que baja la curva de rendimiento ofensivo aceleradamente por la edad y por la frecuencia de las lesiones.

De acuerdo al novísimo criterio de Bill James, posiblemente ni Mel Ott ni Hank Greenberg ni Ralph Kiner estuvieran ni, quizás, Lou Boudreau ni Jimmy Botomley ni…Mickey Mantle, entonces, ¿Qué es un Hall of Famer para este señor?

¿Cuál es la razón que justifica que comentaristas y escritores del juego hablen tan inapropiadamente, como el autor de “The Handbook”, sobre ciertos asuntos en los últimos tiempos? Al modo mío de ver las cosas, la única que existe son los intereses personales de cualquier índole,  ¿Lo “políticamente correcto” aplicado al caso? Puede ser, pero desafortunado a la hora de imponer popularmente criterios que pueden lesionar la moral del juego, su historia y su influencia en la fanaticada.

Bill James, por su influencia como personalidad en estos asuntos, traza la ruta irregular para que Alex Rodríguez se convierta en inquilino de un recinto que no soporta, decentemente, su presencia ni de visita.

Al asumir esta responsabilidad de defensa de lo indefendible, se convierte en el primero que le abre las puertas a una generación que escarnió al juego y que puso en tela de juicio a todos los peloteros de los últimos 20 años.

The Handbook de fin de año acaba de cerrar el capitulo de respeto que siempre adornó a Bill James para convertirlo en un vulgar cabildero de la peligrosa y amoral era del esteroide.

Si este compromiso para “beatificar” el mayor peligro contra su credibilidad en 92 años, no tiene detrás alguna fuerza motriz interesada, entonces el autor se está volviendo loco.

 

AGOSTO 20, 2011, Yankee Stadium y la mistica perdida

Por Andrés Pascual
Lo místico se relaciona con lo esencialmente religioso, una de las dos corrientes de la poesía renacentista; la otra, lo lírico: el místico Fray Luis de León, el del poema bello y sabio “Vida Retirada”.  En su concepción más populachera, místico puede tener algo que lo haga interesante en carácter casi misterioso y hasta ocultista.

Mi hijo Sergio, que no ha visto jugadores de los Yanquis más allá de Jeter, Alex
Rodríguez o Posada, pero que es un yanquista rabioso, visitó varias veces el demolido y original “Yanqui Estadio” y ha estado otras tantas en el nuevo y monumental que “el dinero de los Steinbrenner construyó”.

Sin embargo, a pesar de que no lee sobre los Yanquis que “sí lo fueron de verdad”,
como le he sugerido, me dijo algo hace poco que me puso a pensar y dio origen a
este trabajo: “…muy bonito, muy amplio, muy cómodo, pero le faltan los fantasmas…”

Es que hay una gran diferencia entre los dos parques: una visita al nuevo estadio no puede revivir la grandeza histórica del club más grande del deporte profesional americano; la sensación esotérica, el sueño con fantasmas agradables de la infancia, la juventud…concluyó por obra y gracia de la influencia del tiempo actual: “aquí pudo haber estado parado Babe Ruth”; o “tal vez por allá abordaron un taxi juntos Yogi, The Mick, Billy y Whitey…”

Esa mística, nostalgia de épocas, es lo que no se puede reasentar en la nueva casa de los Mulos de factura reciente; por lo que, desde el día de su inauguración, falta en el Bronx.

En Yanqui Estadio, porque solamente hubo uno, cobraban vida las hazañas de los
jugadores inolvidables; allí escribieron una parte importante de la historia del beisbol Ruth, Gehrig, Lazzery, Dimaggio, Mantle, Lefty Gómez, Bill Dickey, Tommy Heinrich, Wayte Hoyt…el juego perfecto de Larsen fue allí y la atrapada de Amorós que ayudó al Brooklin a ganar la Serie Mundial de 1955 también.

¿Cuántos momentos inolvidables, verdaderamente estelares para el pasatiempo, encerraba ese castillo?

Tampoco habrá otro Robinson, otro Joe Louis, otro Marciano…que peleen en el nuevo parque.

La farsa del boricua Miguel Coto y un estudiante para Rabí, Yuri Foreman, el intento por traer otra vez el boxeo al parque de pelota no es una celebración al “hijo pródigo”, que se concibió en 1925 gracias a que el promotor Tex Rickert logró convencer al Coronel Jack Ruppert, entonces dueño de la gran franquicia, para presentar boxeo de primer nivel en la instalación; reeditar el acontecimiento exitoso de décadas pasadas en el nuevo complejo fue, más que un fracaso, una profanación.

El nuevo Yanqui Estadio tiene que hacer sus propios fantasmas; elaborar su mística
y echar a girar su propia rueda de la historia, para lo que necesitan tanto tiempo como poco de vida nos queda a muchos para verlo.

La mística, los viejos y buenos fantasmas no se pueden trasladar de morada. Los
Yanquis enterraron su historia en el viejo parque para siempre.

La nueva leyenda la iniciaron con el pie izquierdo, a través del capítulo negro de
que su mejor jugador es convicto de uno de los delitos más bochornosos y peligrosos para el beisbol de todos los tiempos: los esteroides; arrancaron mal y por la vía equivocada.

Al nuevo estadio deberían cambiarle el nombre, estos ni los Yanquis son…el mercantilismo asesinó la pasión, por lo que, cualquier intento de sobrevivir al severo juicio de quien no perdona errores, la historia, podría ser un fracaso; el tiempo dirá.

MANFRED: PODRÍAMOS DESECHAR RELOJ CONTRA PITCHEOS SI MEJORA EL TIEMPO DE JUEGO A 2:55 (traducido AP)

Por Beth Harris – Associated Press – Jueves, 1 de febrero de 2018

LOS ANGELES – Las Grandes Ligas de Béisbol han ofrecido abandonar su propuesta de un reloj de lanzamiento este año y en el próximo, si promedio de juego de nueve entradas baja a por lo menos 2 horas, 55 minutos esta temporada.

Cerrando la reunión trimestral de propietarios que finalizó el jueves, el comisionado de béisbol, Rob Manfred, dijo que los propietarios lo autorizaron a implementar la propuesta de administración de la última temporada baja, que requiere un reloj de 20 segundos este año contra pitcheos, si no se puede llegar a un acuerdo con la Asociación de Jugadores. La gerencia ha propuesto un acuerdo que incorporará nuevas reglas en las próximas tres temporadas

“Seguimos 100% comprometidos con la idea de que tenemos que hacer cambios para abordar el ritmo del juego y que la mejor forma de abordar el ritmo del juego para nosotros, para los jugadores y lo más importante para nuestros fanáticos es llegar a un acuerdo con los jugadores “, Dijo Manfred. “Existe un fuerte sentimiento entre los propietarios de que tenemos que hacer algo sobre el ritmo de juego este año”.

Manfred pensó que estaba cerca de un acuerdo durante el receso de temporada, pero el dirigente sindical Tony Clark dijo que los jugadores rechazaron la propuesta y que “no creía estar en posición de llegar a un acuerdo sobre el tema”.

MLB escuchó los comentarios públicos de los jugadores y en una reunión el 23 de enero, a la que asistieron Manfred, el comisionado adjunto Dan Halem y Clark, MLB no propuso ningún reloj este año como parte de un plan de tres años, dijo Manfred.

Habría un reloj de lanzamiento en 2019 si el tiempo promedio de un juego de nueve entradas es más alto que 2:55 este año, dijo, y una persona familiarizada con el plan expresó a The Associated Press que la propuesta requería un temporizador de 18 segundos. y solo sin corredores en la base. La persona habló bajo condición de anonimato porque esos detalles no fueron anunciados.

MLB propuso que si el tiempo promedio de un juego de nueve entradas en 2019 es 2:50 o más, se agregaría un reloj de lanzamiento de 20 segundos con corredores en base para 2020, agregó la persona. MLB no estableció un plazo específico para que el sindicato llegue a un acuerdo

El tiempo promedio de un juego de nueve entradas fue un récord de 3:05 el año pasado y no ha estado en 2:55 o menos desde 2011 y en 2:50 o menos desde 2006.

Las conversaciones comenzaron después del 2016, pero Manfred dijo que solo una reunión que incluyó jugadores, se celebró durante la temporada 2017 en agosto pasado en Washington, también comentó que los próximos 10 días son importantes en las negociaciones, pero no ha establecido un plazo específico para un acuerdo. Los jugadores comienzan a reportar a los entrenamientos de primavera el 14 de febrero y los juegos de exhibición de Grandes Ligas el 23 de febrero.

“Son conscientes de que tenemos un calendario que está funcionando”, dijo Manfred. “Estamos esperando algún tipo de respuesta en cuanto a nuestra última sugerencia”.

El Sindicato reconoce que el ritmo de juego es un problema, pero se ha resistido a un reloj de lanzamiento, que se ha utilizado en Triple-A y Double-A durante tres temporadas.

“Creen que se podría abordar sin un reloj de lanzamiento”, dijo Manfred. “No lo veo como algo que deba ser la fuente de gran polémica entre nosotros y los jugadores”.

MLB también ha propuesto límites en los viajes al montículo del lanzador.

Las negociaciones se han complicado por el lento mercado de agentes libres.

“Mientras nos sentamos aquí hoy, la primera semana de febrero, nos enfocamos en los más de 100 Agentes Libres aún disponibles”, dijo Clark en un correo electrónico a la AP. “Los jugadores y el PA siguen comprometidos con la integridad competitiva del juego en todos los frentes, incluso en las reglas de terreno”.

Manfred dijo que los mercados de agentes libres cambiaron en función de los jugadores disponibles, los agentes involucrados y los gerentes generales, y los cambios en el acuerdo de negociación colectiva.

“Ocasionalmente vas a tener algunos que son un poco diferentes, no tan robustos”, dijo.

Dijo que, debido a los cambios en el contrato laboral que comenzó el año pasado, “nuestras nóminas están más comprimidas” en gastos de arriba a abajo, de acuerdo con las proyecciones de 2018. Dijo que los equipos sienten que “es importante en términos de preservar el equilibrio competitivo en el juego”.

Según el acuerdo de negociación colectiva del béisbol, la administración tiene el derecho de implementar cambios en las reglas de terreno con un año de anticipación, por lo que en ausencia de un acuerdo, la elección de MLB se limitaría a imponer o no la propuesta de la última temporada baja, lo que requiere Reloj de 30 segundos entre bateadores, un reloj de 20 segundos entre lanzamientos y una visita al montículo por lanzador cada entrada sin cambio de lanzadores, ya sea por un gerente, entrenador o jugador.

Además se trató:

  • Manfred dijo que la propuesta de MLB de poner un corredor en segunda base al comienzo de la undécima entrada del All-Star Game y cada entrada adicional, y también en la décima entrada de los juegos de entrenamiento de primavera, es “una herramienta de propósito limitado” y no se usará en juegos de temporada regular o de postemporada. Continuó que podría ser utilizado en el Clásico Mundial de Béisbol.

– Todos los equipos de grandes ligas acordaron extender la red de protección al menos a los extremos de ambos dugouts esta temporada para proteger a los fanáticos de las bolas fouls. “Todos los clubes llegaron al lugar correcto”, dijo Manfred.

(Tomado de elTubeyero22, MAYO 30 2011) No solo Esteban Bellán…

OCTOBER 30 2009, NO ES POSIBLE JUGAR CON ESOS FANTASMAS ALREDEDOR

Por Andrés Pascual

Cuando no se permitían profesionales en los campeonatos de aficionados de pelota y el equipo de la tiranía lucia “fuera de grupo”, también perdieron algunos campeonatos como Edmonton-81, Copa del Mundo y Habana-82, Juegos Centroamericanos.

En cada competencia, los castristas enfrentaban a colegiales americanos, algunos en nivel de selecciones del draft y desarrollo posterior en Grandes Ligas, donde muy pocos alcanzaron el rango de estrellas, como Fred Lynn, Steve Kemp, Joe Carter, Robin Ventura, Mark McGwire, o un rango intermedio como Greg Olson, Joe Sluzarski, Ben MacDonald, Mickey Morandini, Jim Abbott o Tino Martínez.

Fueron equipos CASTRISTAS que pasaron sin perder nivel de juego de Armando Capiró, Félix Isasi, Fermín Laffita o Lázaro Pérez, a Omar Linares, Muñoz, Casanova, Germán Mesa o Juan Castro; de Navajas González, Vinent, Changa Mederos y Gaspar Legón u Oscar Romero, a Rogelio García, Julio Romero, Juan C. Oliva, Dalcourt o Alemán…Sin dudas, la mejor etapa de la pelota de Castro: el período 1969-1989.

Pero jugaban contra amateurs verdaderos de otros países y Nicaragua o Estados Unidos, como después Panamá y la Republica Dominicana, dejaban la piel en el terreno contra Castro…

El problema es que aquellos equipos, tan recordados en esta etapa de decadencia y ausencia absoluta de clase y cantera de la pelota cubana, perdieron muchos juegos en el período y ganaron muchas veces, porque el club que les venció caía después contra cualquiera. Ocurrió casi todos los años hasta 1988.

En esa época, la opinión generalizada era que muchas de las novenas que vencían a Cuba se conformaban solo con eso; a fin de cuentas, nada material resultaba del desempeño exitoso en el amateurismo para el jugador no cubano.

En la Serie Mundial de 1969 ganaron porque un catcher colegial americano inexperto, de 20 años, no supo o no pudo retener el tercer strike tirándole ¡Tres veces! Contra un bateador que dio hit de rolling sobre segunda para empatar, después que el pitcher zurdo Larry Osborne los había dominado como ni Sandy Koufax hubiera podido hacer.

En 1970, el pitcher derecho Burt Hooton (foto), les tiró 18 innings separados (dos juegos) sin hits ni carreras; pero los antillanos ganaron el segundo en 10 episodios, gracias a que Hooton corrió mucho para extender a triple un batazo y dejó la energía en el esfuerzo; entonces los convocaron a un juego final de desempate, que no conocían los norteamericanos de su existencia (día siguiente por la mañana). Fue en el que Huelga relevó a Changa Mederos (lo bombardearon) y, entre la bebida y el terreno mojado, derrotaron al zurdo Richard Troedson 5-3.

En 1971, en los Panamericanos de Cali, Estados Unidos le bateó 3 jonrones con bases limpias a José A Huelga (uno de ellos de Fred Lynn con 17 años y otro de Allan Bannister con 19) pero los antillanos vencieron 4-3 con el agua al cuello hasta el noveno…

En 1972, en Nicaragua durante la Serie Mundial Amateur, Cuba perdió contra el derecho local Julio Juárez 0-2; pero le ganó a Estados Unidos por un jonrón de Marquetti con la primera desocupada y hombre en segunda 3-2.

Un relevo espectacular de Navajas González, que dominó con dos en base a 5to. y 6to. bates el 7mo, fue realmente la clave de la defensa, mucho más que el posterior de Vinent.

En 1973, el pitcher zurdo Antonio Herradora caminó 7 innings sin hits ni carreras contra Cuba, pero un jonrón de emergente de Elpidio Mancebo liquidó las aspiraciones de Nicaragua: Cuba una carrera, un hit, un error; Nicaragua cero carreras, 3 hits, cero errores…(en estos datos numéricos apelo a la memoria).

En 1975 vinieron de abajo y le ganaron 4-3 a Estados Unidos con relevo de Julio Romero y triple de Urquiola en los Panamericanos México-75.

En la Serie Mundial en Colombia en 1976, Porfirio Altamirano los blanqueó 5-0 y ganaron el evento.

En 1978 ganaron 3-2 contra Estados Unidos y la serie, pero, en La Habana en 1979, le ganaron por jonrón de Cheíto Rodríguez al zurdo Ken Daley.

En 1980 doblegaron 5-4 a Estados Unidos y 1-0 a Japón, por jonrón de Antonio Muñoz en la Serie Mundial.

En 1981 perdieron la primera Copa Mundial en Edmonton, Canada, contra Estados Unidos; pero los anfitriones y Dominicana los mataron a palos 8-1 y 15-11.

En 1982 perdieron contra Dominicana los Juegos Cenroamericanos en La Habana, además, en total, como el año anterior, perdieron 3 juegos.

Así, con el agua al cuello, fue que ese equipo, tan recordado por los frustrados fanáticos por la derrota consuetudinaria de hoy, ganaba antes; o por la ayuda de un árbitro en una descarada decisión en primera, como en la Serie Mundial de Parma-88 a favor del corredor Luis Giraldo Casanova, a quien Tino Martínez casi le saca el mondongo con el mascotín en tiro abierto de Robin Ventura sobre el corredor, a dos metros de primera y el magistrado vendido decretó quieto en contra de Jim Abbott.

En el interín, juegos perdidos o muy apretados en cada serie contra Puerto Rico, Colombia…como la victoria 3-2 del dentista Carlos Lowell, padre de Mike y cubano naturalizado americano, en la Serie Mundial celebrada en Cuba en 1971.

Nunca se mostraron como un fuera de grupo extraordinario; sino como equipos que tenían mucha veteranía, que jugaban como profesionales de estado contra verdaderos aficionados y por el team work producto de hasta 10 temporadas juntos para un béisbol de poco nivel de juego.

Eso, las propias Series Nacionales que estancaron al jugador cubano, más la injusticia ante la conformación del plantel del tirano a eventos internacionales por circunstancias políticas, acabó alejando al niño y al joven de los terrenos de juego, sobre todo en La Habana, Las Villas y Matanzas, provincias símbolos en el desarrollo del béisbol cubano a través de la historia.

Los equipos de Castro bregaron siempre con la preocupación ajena al terreno de juego por las posibles represalias ante derrotas, preferentemente contra Estados Unidos; porque el dictador sí entendía perfectamente que el único equipo preparado para esos eventos, camuflados en un nivel al cual no pertenecían, era el suyo y por eso, porque Castro hacía la inversión monstruosa en una actividad inocua, sin trascendencia práctica, aunque ideológica, no les aceptaba perder…

Hoy, cuando la cantera desapareció y los jugadores no son de la clase histórica profesional cubana en su mayoría, tal vez desapareció la presión ideológico-partidista en cuanto a la victoria y la derrota, porque el gobierno reconoce que ni hay cantera ni amateurs enfrente y lo reconocen, porque no hay otra alternativa.

Sin embargo, el infeliz jugador cubano de hoy tiene otro dilema al frente que no lo tuvieron ni Muñoz ni Casanova ni Kindelán, que no batearon contra Steve Carlton ni contra Nolan Ryan ni Joaquín Andujar; ni sus pitchers enfrentaron a George Brett ni a Mike Schmidt ni a Cheo Cruz ni a Rod Carew.

El jugador de hoy tiene un problema grave, porque, ante cada derrota, su público histórico funciona como fiero e intolerante fiscal de reclamo tardío, actitud que ya no asume el Partido en la Isla, muy relacionada con lo poco que conocen la historia sociopolítica del juego en la Cuba de hoy.

De tal forma es incómoda la situación para estos peloteros que, como si fuera poco el hambre y la necesidad que tienen, deben jugar con una serie de fantasmas danzando a su alrededor que, injustamente, les señalan cómo se jugaba a la pelota en Cuba cuando ellos, en realidad, ante individuos que de peloteros solo tenían el traje, no lo hicieron como para posar de acusadores en una causa que se sabe muy bien quien debe ser condenado y, hacia ese culpable, deben voltear el dedo

El jugador cubano de los años 60′s

Por Andrés Pascual

30 de Julio de 2011

La pelota de la década de los 60’s no era lo mejor que el público cubano podía disfrutar en el país; los grandes peloteros criollos de la época estaban fuera de Cuba jugando como profesionales en diferentes circuitos del Béisbol Organizado, se incluyen en el grupo de peloteros de Grandes Ligas y Triple-A a varios que no se les conoció nacionalmente, de La Habana o del interior, porque nunca jugaron en el champion, como José Cardenal, Tito Fuentes, Tany Pérez, Tony Oliva… o como el catcher Paulino Casanova, que quedó en el círculo de espera del Almendares para batear como emergente, cuando Enrique Izquierdo se convirtió en el último out de la gloriosa Liga Cubana.

En el medio, muchos jugadores que tuvieron poco tiempo como miembros del róster de los 4 equipos el último año de la Liga Invernal, por lo que el fanático no los vio desarrollar, debido a esto son poco conocidos: Luis Tiant, Novato del Año pitcheando para los Leones del Habana; el pitcher zurdo Marcelino López, que tenía 17 años cuando lanzó para el Almendares en la última temporada 1960-61; Martín Rossell, infielder del Marianao; Ramón Villar, jardinero del Almendares; Iván Davis, pitcher, también de los Azules; Lorencito Fernández, Marianao; Oscarito Flores, Marianao; Máximo García, Lorenzo “Habichuelas” Gómez, José Arcia, Jacinto “Jackie” Hernández, Dagoberto Blanco “Campy” Campaneris, Aurelio Monteagudo… En La Habana fueron conocidos por la pelota juvenil y en el interior en ligas populares, municipales o en Pedro Betancourt.

Estos, además de los consagrados como profesionales, en Liga Grande o no, eran la cantera del béisbol nacional, más lo que apareciera con el paso de los años, desde 1961 hasta el presente.

Sin embargo, cuando Castro obligó a las Series Nacionales, a las que pretendió imponer como “el mejor béisbol del mundo”, los jugadores que conformaron los iniciales cuatro equipos eran muy pocos que no quisieron firmar, como Mario González, Jorge Trigoura, Urbano González, Manuel Hurtado o Mariano Álvarez…(Pedro Chávez firmó un bono tremendo con Cincinnatti, renunció y logró detener el proceso antes de los 3 meses reglamentarios a su aprobación por el Comisionado de GL), dentro de la mayoría que no se profesionalizaron, porque los scouts y entrenadores de la Liga Cubana y de los Cubans Sugar Kings no les vieron las condiciones que la categoría exigía; entre estos, Miguel Cuevas, Daniel Hernández o Rolando “El Gallego” Valdés, que se probaron con los Cubans en Morón más de una vez y no recibieron ofertas de contrato, o como Raúl “Guaguita” López, Diwaldo Antón, Antonio “Chucho” Rubio, Isidro Borrego, Aquino Abreu y muchos otros, que se presentaron a las pruebas en el Cerro de los clubes del Champion más de 2 veces cada uno, amén de al Ferroviario, a probar con los Azucareros de Bobby Maduro.

En 1961, Cuba perdió la Serie Mundial Juvenil en el Cerro contra Méjico, después que Manolo Hurtado y Manuel “Amorós” Hernández (dos prospectazos para el profesionalismo), rindieron faenas increíbles como pitchers.

La Serie Mundial Juvenil que debió jugarse en Méjico en 1962, no se efectuó por la Crisis de Octubre; pero de la Nacional de la categoría, que se jugó en Las Villas, salieron Justino Gavilán, Felix Smith y, sobre todo, Félix Isasi.

A aquella nacional juvenil asistió, con solo 15 años, el pitcher pinareño Emilio Salgado, quien estaría en el equipo que, en 1964 y 1965, efectuó encuentros con una representación canadiense en Cuba y en Canadá, al lado de Armando y José Capiró, Fermín Laffita (foto combinación Curro Pérez, Rosique y Laffita), Agustín Marquetti, Oscar Romero…

A partir de la entrada de Félix Isasi y Rigoberto Rosique (Cuba juvenil 1961), con la adición posterior de los juveniles del 64 y 65 que jugaron la Serie Nacional de Segunda Categoría en Camagüey, comienza a fortalecerse el béisbol de Castro, al que también habría que añadirle a Julián Villar, a Silvio Montejo (Cuba juvenil 1961 como pitcher) y a los juveniles de 1966, que tampoco viajaron al exterior y que colocó en Series Nacionales a Wilfredo Sánchez, a José A. Huelga y a Rodolfo Puente, entre otros.

Cuando se entró a 1969-70, con muy pocos descartes del profesionalismo activos, se estuvo en presencia del inicio de la cantera abortada por el castro-comunismo que, con clase y en cantidad relativamente interesante, alcanzó hasta finales de los 80’s.

En las manos de Changa Mederos, de Capiró, de Legón, de Isasi, de Marquetti, de Roberto Valdés, de Puente, de Owen Blandino, de Oscar Romero, de Wilfredo, de Rosique, de Huelga, de Rolando Macías, de Lázaro Santana… empezó la etapa de juego que continuó hasta 1989 y que, acaso, pueda considerarse de real fuerza jugada en Cuba en todos los 47 años de béisbol castrocomunista.