QUIEN GANE EL CY YOUNG NO ES “EL MEJOR PITCHER DE SU LIGA”

Por Andrés Pascual

Lea el adjunto que escribí hace algún tiempo:

https://eltubeyero22.wordpress.com/2014/09/01/cuando-un-pitcher-merece-el-cy-young/

Después este, que también redacté hace años:

https://eltubeyero22.wordpress.com/2014/11/14/querido-felix-fueron-los-tiempos/

Para concluir las lecturas aparte:

https://eltubeyero22.wordpress.com/2014/09/23/cy-young-sin-completar-un-juego/

Por supuesto que hay una línea “gorda” entre ganar el premio Cy Young y concluir con labor de Salón de la Fama, un ganador de un premio, de dos, hasta de tres, quizás no merezca el 75 % de los votos que lo pondrían en el recinto, aunque, a como va la cosa de manipulada y corrupta, cualquier opinión es por gusto y lo demuestra el diario acontecer del Beisbol Organizado…

En primer lugar, hay que atenerse a que el Cy Young fue el último premio individual, instituido para elevar la clase y el nombre de un pitcher por un año, pero ganarlo NO lo acentúa como “el mejor” ni de su liga, que Don Newcombe, primero en obtenerlo (cuando se entregó uno para ambos circuitos durante 10 años), nunca fue lo mejor de la Liga Nacional o de ambas, para corroborarlo Spahn, Roberts, Ford, Early Wynn…

Hay una gran diferencia entre ser “lo mejor de la serpentina de una liga” y “quien mejor lanzó en la cantidad de juegos suficientes para obtener el Cy Young un año”; desde el reconocimiento para premiar al monticulista que más ganara, ha degenerado al extremo de casos de relevistas que ni completaron juegos y se lo regalaron, como a Sutter (Sparky Lyle, Yankees, 13-4 en 1977); o abridores que no fueron los que más victorias lograron, como Félix (13-12 en el 2010, aunque encabezó pcl e innings en la temporada, más juegos abiertos), o como el pitcher de los Mets Jacob deGrom este año (foto), quien, pese a que su promedio de limpias fue 1,70, sus números en ganados y perdidos son una verdadera falta de respeto: 10-9. En 1974, Mike Marshall, para los Dodgers, 15-12.

Como si fuera poco, el tampeño Blake Snell, que ganó 21, que incluyó en el palmarés el porcentage de limpias, actuó en menos de 200 innings (180.2); votar por estos pitchers es otro privilegio de los modernos de la crónica de hoy; no otra cosa que hacer y deshacer lo que les de la gana, indudable mala intención para enterrar el pasatiempo por influencias predecibles y demoledoras.

En 1926, el cubano Adolfo Luque puso números como 27-6 para un team de clase doble A posiblemente, los Rojos del Cincinnatti; repase los de Marichal… no pudo ganar ni un Cy Young (cuando Adolfo no existía el trofeo). Y revisa lo que hizo Max Scherzer en la campaña recién finalizada “pa’que te chupes los dedos”.

ESPN es un buen cubil de depredadores del pasatiempo, incluso del boxeo, ¿Razones? Yo las conozco, no voy a hablar, no porque tema represalias; sino porque, hoy por hoy, no vale la pena…por lo que veo, el peso de este “enano de los deportes” es capital en cualquier votación atenida al sector en las fronteras de América.

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LA NOTICIA ES ARENADO MI AMIGO

Por Andrés Pascual

Tomé la relación y el comentario sobre los ganadores del Guante de Oro 2018 de Listín Diario, influyente periódico dominicano para el beisbol regional:

https://listindiario.com/el-deporte/2018/11/05/540491/estos-fueron-los-ganadores-del-guante-de-oro-en-el-2018-en-grandes-ligas

Sin embargo, Bleacher Rerport y otros medios “anglos”, han tratado de imponer la noticia de interés de forma, si no equivocada, por lo menos injusta, ya que toda la importancia alrededor de la adquisición del premio vicioso y viciado (debajo adjunté un material mío de el tubeyero22, que explica la razón de llamarlo viciado cuando no corrupto), promotor de errores malintencionados por una casa de implementos deportivos, que dejan fuera la hazaña verdaderamente histórica de Nolan Arenado, AMERICANO POR EL QUE DISPUTAN SU ASCENDENCIA TODAS LAS VÍRGENES DEL PANTEÓN CARIBEÑO, DESDE CUBANOS A BORICUAS, para atender sólo a Matt Chapman, jugador de la esquina caliente en Oakland, cuyo record es altamente considerable, pero no iguala a Arenado, porque es un año contra 6 campañas desde el inicio al momento actual:

https://eltubeyero22.wordpress.com/2012/01/30/en-el-beisbol-la-defensa-no-hace-inmortales-pero/

El antesalista de Colorado ganó su 6to Guante consecutivo desde su debut, visto razonablemente, será (es), uno de los records más difíciles de igualar para cualquier otro 3era base por venir, que supera todos los logros previos en este aspecto desde que comenzó a entregarse el galardón a mediados de los 50’s.

Hoy por hoy, si toma en cuenta el bateo combinado hitter-slugger de Arenado, sostenido año tras año, BROOKS ROBINSON TAL VEZ NO TENGA NADA QUE HACER AL LADO DEl INFIELDER, por lo que se impone buscar un calificativo que lo considere en nivel superior al concepto “aspiradora” que adorna la leyenda del ex oriol, que lo baje del pedestal a la hora de nombrar “la maravilla de la posición”.

Con respecto a Robinson, que jugó en el champion cubano para los Sureños del Cienfuegos, adjunto otro material que hice para el tubeyero22 hace algún tiempo:

https://eltubeyero22.wordpress.com/2015/06/15/brooks-robinson-nunca-fildeo-mas-de-980/

Recuerde que a Palmeiro le dieron un Guante de Oro con menos de 30 juegos jugados a la defensa, época cuando el negocio creyó que el habanero sería HOF sin ningún tipo de problema; se equivocaron por el perjurio del individuo, al que salvó de cumplir sentencia en prisión un perdón de George W. Busch.

Entonces impusieron la más infeliz y bochornosa marca de la historia de cualquier galardón relacionado con el deporte, porque “el pecador” no podía, a ninguna luz objetiva y decente, ganar el premio con la cantidad de juegos en que actuó, y se lo regalaron por contubernio amoral.

Antes de que se me olvide, porque ningún comentarista lo menciona: YADIER MOLINA DEBE SER INMORTAL DE COOPERSTOWWN por factores como cinchete defensivo, bateador de clase y respeto y uno de los muy pocos lídere que quedan en el beisbol.

LA PELOTA CASTRISTA NO NECESITA CAMBIOS (2004)

Por Andrés Pascual

De cierta forma, dejar de culpar a un umpire por un out intrascendente porque nada decidió, a la Enmienda Platt, incluso a la CIA o al embargo cuando perdían un juego, son cambios en la forma de enfocar el actual y definitivo desastre, anunciado desde 1961, en el beisbol de Fidel Castro.

A la manera como tituló René Molina su libro biográfico sobre Wilfredo Gómez, “De la
Gloria al Infierno”, pudiera resumirse el tránsito de estados emocionales por los que ha pasado el fanático y “su pelota” en 49 campañas de profesionalismo de estado y de decadencia forzada con intención política.

Ya nadie escucha consignas alegóricas a aquella pelota como “la mejor del mundo” y, aunque se mantiene en bajo perfil, la peor de todas: “el triunfo de la pelota libre sobre la pelota esclava”.

La sustitución de la frase triunfalista por la queja al vacío de los seguidores y promotores de semejante fraude, también es un cambio que llegó sólo, resultado inevitable de lo que ha hecho la tiranía contra el beisbol; pero esa hecatombe es el reflejo de la implosión de un régimen que ya no aguanta más, por lo que sus símbolos forzados de una época tan decadente como la de hoy a pesar de sus defensores, no pueden mantenerse en el sitial impropio que le fabricaron con propósitos desleales y de bajas pasiones.

El fanático castrista, aun después que emigra, no alcanza ni a reconocerse a sí mismo en la grandiosidad de lo que fue la joya del deporte profesional en Cuba, tampoco le interesa: repite y reclama que la Isla tiene un nombre insuperable e incomparable en el juego, pero no puede explicarse la razón más allá de los “éxitos de Fidel y la Revolución”, con base en victorias como la de Curro Pérez en Dominicana, sin oposición decente y porque un catcher colegial americano de 18 años, no pudo retener un tercer strike tirándole por la parte “yanqui”.

La creencia en victorias tan falsas y peligrosas como que en Cuba la medicina y la educación sean gratis, aunque solo comprensible por quien viva huérfano de la merced dada únicamente al espadón o al comprometido con semejante “castigo divino”, han colocado al ayer poderoso beisbol nacional cubano en fase de hazmerreír internacional.

Ya la “robolución” hizo sus cambios, convirtió al próspero y esperanzado pueblo cubano en un grupo social mendicante, amargado, frustrado y sin perspectivas futuras, que solo ve sus posibilidades proa al norte a cualquier precio y que, en el caso de sus atletas, trae como consecuencias que el experimento monstruoso de muerte y destrucción los catalogue como traidores y los declare personas no gratas para visitar su patria nunca.

El cambio en el beisbol comenzó el día que cayeron definitivamente las cortinas del premio profesional de invierno; cuando se apropiaron hasta del aire que se respira en Cuba y cuando señalaron, por intereses ajenos a la idiosincrasia del pueblo cubano, a Estados Unidos como el causante de los males facturados en las oficinas del partido comunista soviético y castrista.

Con el apoyo de la población que fue engañada, en algunos casos, y ni eso en otros, se produjo la destrucción del beisbol y del país, para lo que necesitaron “ver para creer” que, como siempre sucede, no ayuda mucho en la “reconstrucción” cuando transcurre tanto tiempo.

Hasta que no se arranque de raíz la mala semilla que comenzaron a cultivar desde el 26 de julio de 1953, no habrá la mínima posibilidad de cambios reales para el beisbol cubano que, a pesar de lo que se haga, jamás regresaría al nivel de grandeza previo al castrismo.

Si la renuencia a virar al revés la mentalidad fuera tanta como para erigirse en valladar desfavorable a la reconstrucción a la manera como debe ser, se pueden despedir de Cuba y del beisbol por siempre jamás, aunque con este va bienadelantada la “obra” de desaparecerlo.

DODGERS vs BOSTON EN LA SERIE MUNDIAL

Por Andrés Pascual

Ayer, mientras observaba lo que se ha convertido en rutina cansona e inaceptable, porque los managers exigen videos de revisión en todas las jugadas, me preguntaba si el Comisionado y su Corte se acordarían de lo que expusieron para “modernizar y hacer atractivo el beisbol”; o si habían olvidado lo que ejecutaron contra el juego a través de la queja “milenial”; a quienes no les gusta el beisbol, incluso ningún deporte en el que “haya que sudar”; porque “es monótono, se demora y otras barbaridades sin ningún sentido lógico”; peor la forma como ha respondido el andamiaje Grandes Ligas, haciendo maravillas en el capítulo retroceso del pasatiempo: por cada segundo recuperado con la base intencional sin lanzamientos, invierten 10 minutos en revisiones de protestas sin ninguna contemplación ¿O sí? La historia cuenta para algo, pero la crónica de hoy…y no cuestiono un adelanto tecnológico que, por lo abusivo, pudiera considerarse retraso; sino la razón que utilizaron para imponerlo.

¿Por qué han estigmatizado a Manny Machado por los deslizamietos en 2da, con el shorstop cubriendo para dobleplay? El sendero entre bases le pertenece al corredor y Arcia debiera saber cómo pivotear en el aire, fuera de la base; o por encima del corredor.

El beisbol es un juego de “hombrecitos”, el shortstop tiene que entender y ejecutar, cuando interprete mala intención tras jugadas como la que referí; si repiten la osadía, la bola por debajo del brazo, a la altura de la nariz del corredor con intención de golpear al insensato reincidente.

Lo peor del beisbol de hoy son los managers, que no dirigen; observe cómo a todos los bateadores le cargan los cuadros hacia su mano y por ahí mismo resultan outs fáciles; es decir, a ninguno se le ocurre ordenar el bateo hacia la banda contraria ni tocar la bola para posicionar a los infielders a lo tradicional, emulan lo peor del beisbol de ayer: el egoísmo de Ted Williams ante la formación Boudreau, y un vicio del actual, hacer evidente el miedo a sugerirle a un subordinado, por malo que sea al bate, cosas de interés obligado.

La Serie Mundial que comenzará el martes puede resultar un éxito artístico y un jonrón deportivo; sin embargo, en lo económico se abren espacios para la duda ¿Razones? Todo lo que no tenga etiqueta Yankees de Nueva York está condenado a asimilar números bajos de sintonía en el Clásico de Octubre, sobre todo en lugares ajenos a la ciudad o el estado en que se asientan los clubes que lucharán por el premio…

Boston y Los Angeles son franquicias históricas, tradicionales, defendidas por más de un HOF’s, entre los que alguna vez o durante toda su carrera vistieron sus franelas Cy Young, Koufax, Campy, Pee Wee, Snider, Jackie, Wheat, Speaker, Ruth, Williams o Yaz; pero, repito, ¡NO JUGARÁN CONTRA LOS MULOS!.

De factura especial, tampoco han sido rivales previamente (aunque, en el 2016, los Red Sox de Ruth, Shore y cía le ganaron 4-1 a los Robins con Jack Combs, Merkle, Wheat o Casey Stengel), así que “viejas cuentas a saldar” brillarán por su ausencia, pero (siempre hay peros ¡y peras!), si pudieran subordinar a la gestión terreno la amplia gama de fanáticos de los Bombarderos, porque, “alguna vez los Yankees los hicieron leña”, quizás, a través del nombre mítico, los guarismos de interés económico pondrían “a gozar” a los implicados en utilidades cuantiosas.

Desde su primera asistencia a la Serie Mundial en 1947 como Dodgers, sus grandes rivales han sido sus ex-vecinos neoyorquinos; sin embargo, a los Medias Rojas les ajustaron el duelo contra los Cardenales, entonces habrá que esperar si estas dos viejas y tradicionales novenas cumplen el “abecé” en el triunfo pleno de la Serie Mundial, no otro que puedan rebasar la fantasía fuera de casa, es decir por radió y televisión, si no…

LOS PELOTEROS SE DEMORAN MÁS PARA “CUAJAR”

Por Andrés Pascual

Los casos de jugadores de beisbol que son seleccionados en el draft colegial, o firmados como agentes libres fuera de Estados Unidos, con la excepción de los cubanos y los asiáticos, que logran ingresar a las Grandes Ligas de inmediato, son infrecuentes.

Por la agencia libre nadie del área caribeña ha podido firmar y debutar en Grandes Ligas, sino que, obligatoriamente, han tenido que pasar por el proceso de Ligas Menores y, después, si hacen el grado, ascender a las Mayores, a las que llegan menos del 50 % de los que firman.

En la NFL y en la NBA no ocurre así: del sorteo a vestir la camiseta del club que lo eligió; tampoco existen ligas de categoría inferior que los preparen para asimilar la diferencia de juego, aparentando que son deportes de menos complejidad atlética, en que la experiencia previa y la madurez no deciden mucho a la hora de ser escogido. ha sucedido que, algunos, han logrado la categoría superestelar como reclutas de primer año y muchos comienzan como regulares en sus equipos.

Los casos cubanos y asiáticos no son comparables con los del resto del área caribeña, incluso con la mayoría de americanos, porque muchos llegan pasados de edad, en rango de veteranos, para la durabilidad laboral que justifique su inversión, entonces los apuran.

Con los nipones, por su experiencia profesional en una liga que, aunque no tiene el 60 % de la media del nivel de las Mayores, supera con creces la calidad del resto del mundo, la tendencia es hacerlos debutar más rápido o directo, con menos margen de error en cuanto al éxito personal por el riesgo de firmarlos.

El único caso, extraño e incomprensible, es el del infielder Alexei Ramírez, que llegó sin conocer los circuitos menores, más de 25 años de edad y, con desempeño por encima del promedio, se estableció y triunfó antes que su compatriota Kendry Morales, de más proyección y clase.

Incluso Orestes Miñoso, que se baraja a menudo como merecedor del Salón de la Fama, necesitó una escala en las Menores para poder ascender a las Mayores. En el caso del Cometa de Chicago, al momento de firmar, tenía experiencia en la Liga Cubana y en Ligas Negras, lo que hace mucho más raro el caso de Ramírez.

Cuando Johnny Antonelli firmó a los 18 años con los Gigantes de Nueva York, Al Kaline a los 19 con los Tigres de Detroit y Harmon Killebrew (foto) a los 17 con los Senadores de Washington, se convirtieron en sensaciones y fueron directamente al banco de sus clubes sin jugar regularmente; entonces les llamaban “bonus babies” a los peloteros que, a edad tan tierna, no solo firmaban, sino que integraban las plantilas de equipos de Grandes Ligas.

Kaline ganó el champion bate de la Americana al año siguiente, 1954, a los 20; pero Killebrew necesitó 3 campañas para establecerse.

Mención aparte Joe Nuxhall, caso no interesante, porque Cincinnatti lo llevó al club a los 15 años y lanzó en menos de un inning, lo bajaron y regresó después de 6 campañas a los Rojos. Bob Feller estaba a los 19 años en la trinchera del Cleveland en 1938.

Ken Griffith jr. debuto a los 19 años con el Seattle; pero había sido seleccionado en el sorteo colegial de 1987.

En 1973, un estrella del baloncesto colegial se decidió por el beisbol y entró directo a las Grandes Ligas vía Padres de San Diego. En aquel momento, Dave Winfield tenía 22 años.

Mel Ott, uno de los más grandes jugadores de la historia, firmó como agente libre en abril 2 de 1926 y debutó el 21 del propio mes y año con los Gigantes de Nueva York.

Aquella temporada, con solo 16 años (no había cumplido 17), John McGraw lo puso a jugar en 35 juegos, al siguiente en 82 y, en su tercero, con solo 18-19, en 124.

Pero, no es frecuente que, en el beisbol, se llegué sin experiencia profesional previa, lo que hace a este juego más complejo en preparación psíquico-física que todos los otros de conjunto.

RECORDANDO A DANNY McDEVITT

Por Andrés Pascual

A las nuevas generaciones de fanáticos cubanos no les dice nada el nombre de Danny McDevitt; pero el tipo tiene un lugar en la historia del beisbol de Grandes Ligas y en la del champion invernal, aunque en facetas bien diferentes.

El 24 de septiembre de 1957, el lanzador zurdo, en su temporada de recluta con los Dodgers de Brooklin, le metió nueve ceros a los Piratas de Pittsburg, 5 hits permitidos y 9 ponches propinados; JoePignatano fue el catcher en el último juego de la franquicia en Ebbets Field, antes de instalarse al año siguiente, en Los Angeles.

Esa campaña el pitcher ganó 7, perdió 4 y 3.25 clp. En 1959, su mejor año, jugando para los Dodgers de Los Angeles, su récord fue de 10-8, 5 salvados y 3.97 clp. Sus totales en 7 temporadas en Grandes Ligas con Brooklin, Los Angeles, Yankees, Minnesotta y Atléticos de Kansas City fueron 21-27, 7 salvamentos y promedio de limpias de 4.40; se retiró del beisbol en 1962.

Después, trabajó como Real Estate en la Aministración de Desarrollo Federal de Atlanta y como director de una granja para el cultivo de árboles de Navidad.

La campaña 1957-58 el pitcher estaba en La Habana con los Elefantes del Cienfuegos, temporada perdedora por guarismos de 9 juegos, 1 completo, 55 innings de actuación, 35 hits permitidos, 23 bases por bolas y 31 ponches, en ganados y perdidos 1-6.

Sin embargo, a McDevitt se le recuerda en Cuba como al pitcher que se le insubordinó y ofendió al umpire nativo Armandito Rodríguez por inconformidad con un conteo.

Rodríguez fue el primer árbitro hispano en actuar en Grandes Ligas, de amplia y fructífera trayectoria en todo el Caribe, preferentemente en Méjico, donde falleció hace pocos años en Veracruz.

Como respuesta por la protesta descontrolada, McDevitt recibio un caretazo en la cabeza de parte del cubano que requirió puntos de sutura.

Las causas de la muerte del pitcher de 78 años, según su nuera Kristie, son desconocidas. Lo sepultaron en Covington, Social Circle, Georgia

FINALES TRÁGICOS DE DOS JUGADRES DE LIGAS NEGRAS

Por Andrés Pascual

       El cubano Antonio Susini (foto con los Cubans Stars) jugaba pelota profesional de “pase de cepillo o sombrero”, entre 1913 y 1921, el tipo era mayormente utilizado como suplente de torpedero y segunda base en Cuba como en el beisbol sepia norteamericano.

      Hasta los sesentas, un ex manager-jugador, Cheo Ramos, que fue su contemporáneo, afirmaba que era bailarín de columbia y “ekobio abakuá”, la llamada asociación fraterna de “guapos callejeros”, cuyo exagerado y curioso slogan fue pisoteado por ellos mismos cuando llegó la tiranía castrista: “para ser hombre no es necesario ser abakuá, para ser abakuá hay que ser hombre”.

     Como buen ñáñigo (nombre del panteón con el que también se les identifica), Susini “le tiraba una galleta a cualquiera” que lo mirara más tiempo del soportable; incluso podía cortarle la cara o una nalga, con una navaja de barbero cubierta en un pañuelo de seda, a quien no le pidiera disculpas, porque, accidentalmente, le pisara un zapato, reglas de la “sociedad” que, “apareada” a la santería y al “sacerdocio Ifá”, tan mala imagen dan de la población cubana hoy más que nunca; porque se ha convertido en el principal renglón cultural de exportación del país. Hasta el 90 % de estos elementos son chivatos y más del 70 delincuentes, allá y aquí.

      Susini jugó en Cuba para el Almendares, en total estuvo cinco campañas en el champion con los Azules, en un par lo dirigió El Pájaro Cabrera.

     Jugó con los All Cubans y con los Cubans Stars en la NNL (Liga Nacional Negra), hasta principios de la temporada de 1922.

     Julio LeBlanc fue un pitcher de condiciones entre 1918-1921 en la Liga Cubana, además, su versatilidad le abrió espacios en los jardines y la primera base, entró al beisbol sepia con los Cubans Stars.

     En 1921 tuvo récord de 13-7, ese año lanzó para el Habana de Abel Linares en la Liga Invernal y,  con dos ganados, obtuvo el liderato de pitcheo, pero, a mediados de la temporada independiente de 1922…

    En fecha en la que no se pusieron de acuerdo ni dos testigos, trascendió que, por una discusión de poca importancia, pero que afectó “el exagerado ego moral de un abakuá”, el infielder Antonio Susini, a traición, le cayó a batazos por la cabeza a Julio LeBlanc hasta matarlo, hasta hoy, la única vez en que un pelotero mató a otro en el terreno en Cuba de que se tenga registro. Susini fue sancionado a 15 años, de los que cumplió 13.

     Dave Brown era, quizás, el más importante prospecto de pitcheo de la NNL a principios de los veintes, de gran velocidad y control hermético, dicen que dominaba 5 lanzamientos.

     Pero el tipo era un delincuente vinculado a proxenetas y fácil para la bronca, sin embargo, pese a los vicios que lo asfixiaban, era callado y muy popular entre sus compañeros de equipo.

     En 1925 mató de una puñalada a un individuo en un bar, así terminó la carrera del as del pitcheo del Chicago American Giants de Rube Foster, otra forma estúpida y ridícula de concluir su vida que, para muchos, hubiera competido contra la de Satchel Paige.